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La pandemia ha dado un acelerón terrible en todo el orbe. Ese nuevo impulso del virus nos coloca en el peor momento de la emergencia sanitaria
12:54 domingo 6 diciembre, 2020
QUEBRADERO
La pandemia ha dado un acelerón terrible en todo el orbe. Ese nuevo impulso del virus nos coloca en el peor momento de la emergencia sanitaria. Durante los últimos días, las cifras globales de contagios y decesos, han alcanzado un repunte drástico. Otra vez estamos en situación de máximo riesgo. El semáforo de riesgo epidemiológico nacional lo ilustra de manera lapidaria: 24 entidades en alerta naranja y de estos, diez están a centímetros del rojo de riesgo máximo. Entre ellas, San Luis Potosí. Solamente tres entidades en semáforo amarillo y tres más en verde, mientras que dos están en rojo. El semáforo de alerta COVID-19, del 7 al 21 de diciembre refleja claramente que la escalada del virus tiene al país en su puño. La pandemia no se ha acabado, está presente en todo el país, sigue aquí, no se ha ido y mucho menos se le ha controlado y muestra de ello, es que durante las últimas semanas viene aumentando el número de pacientes ingresados a los hospitales. El día 4 de diciembre, México reportó 12 mil 127 contagios, la cifra más elevada desde que la Secretaría de Salud inició sus reportes diarios; la semana que terminó, observó el aumento de contagios en 13 por ciento respecto de la semana anterior y los decesos, crecieron uno por ciento. La realidad es cruda, de ahí que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, hiciera un llamado urgente a la nación para que toda la población adopte medidas preventivas y se eviten los contagios. En su contenido, el decálogo presidencial mantiene coherencia con la postura de su gobierno, en el sentido de que sean los ciudadanos los que de manera voluntaria cuiden de su salud. “Actuemos con mucha responsabilidad para evitar contagios, porque la pandemia del COVID-19 sigue causando estragos y, mientras no tengamos la vacuna, lo mejor de todo, lo más eficaz, es cuidarnos nosotros mismos”, dijo el presidente. Como desde el inicio de la pandemia, el gobierno federal fijó postura en el sentido de que no habría acciones autoritarias, que no se limitarían las libertades, que no habría toque de queda ni autoritarismos para obligar a la población a adoptar las normas preventivas implementadas en el transcurso de los meses que lleva la emergencia. “Prohibido prohibir”, aseguró López Obrador. Sí a la libertad y el convencimiento de la gente. El llamado clave fue: “debemos actuar con responsabilidad para evitar contagios”. Como se ha expuesto en este espacio desde que llegó la epidemia a San Luis Potosí, lo primordial es que la ciudadanía asuma con responsabilidad lo que nos toca hacer en nuestra vida cotidiana. Hasta el momento no se ha logrado convencer a un país con 170 millones de habitantes a que todos cuiden de su salud. Ha sido imposible, en buena medida, porque impera la desunión y hay una intención de aprovechar la emergencia con propósito político y ahora, electoral. A la par de la estrategia institucional contra la emergencia sanitaria, hay otra desde los partidos de oposición, grupos fácticos y personas de alto poder económico que se proponen generar un caos que a la postre, resulta ser mortal. Al mismo tiempo en que desde palacio nacional el presidente hacía su llamado a la nación para tomar medidas contra el virus, en redes sociales se dispersaban informaciones falsas. Una, que el presidente ordenó que no se use cubre bocas y, la segunda, que el subsecretario de Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dice que se debe dejar de usar cubre bocas porque son órdenes de Andrés Manuel López Obrador. Los autores de esas noticias falsas, utilizaron los cabezales de Reforma, El Universal y Televisa, medios que no publicaron esas Fake News. ¿Quién organiza eso, quién lo orquesta, quién lo paga? Se trata de apenas un ejemplo de cómo se ha construido toda una estrategia orientada a lastimar al país y a los mexicanos; se lanzan contra el gobierno, pero los ciudadanos somos las víctimas de tanta perversidad.