Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
La izquierda habla del imperialismo yanqui, la derecha del Grupo de Río
00:01 sábado 17 octubre, 2026
Colaboradores
De creer a Ernesto Samper, el expresidente de Colombia, la izquierda latinoamericana está acorralada, pero no perdida. Pero a diferencia de muchos personajes que se definen como izquierdistas, no cree que todo el problema se deba solo a factores externos, así sean tan grandes como Estados Unidos y su actual ofensiva política en el hemisferio occidental. En una conversación con don Carlos Murcia, colaborador de El Heraldo de México en Colombia, Samper señaló por un lado a poderes fácticos, como las redes sociales, organismos no-gubernamentales y la politización de los sistemas judiciales. Pero también a errores propios. Es un raro ejercicio en una América Latina donde los partidos políticos, de izquierda y derecha, parecen creerse infalibles, cuando no moralmente intocables y por encima de críticas porque son del signo político que sea. Para Samper, según le dijo a Murcia, los errores de los sectores progresistas se relacionan más con la forma de hacer política que con el contenido de sus propuestas. La izquierda defiende banderas como la justicia social, la lucha contra la discriminación y la soberanía, pero según Samper lo hace de una manera más retórica que práctica. "Lamentablemente, esos mensajes siguen llegando principalmente a través de medios tradicionales y no por los canales que hoy capturan la atención de los jóvenes. Hay aciertos en el contenido, pero errores en la forma de comunicarlo", puntualizó. La derecha podría decir lo mismo, aunque algunos de los protagonistas del actual vuelco político regional parecen tan dogmáticos como la izquierda y recurren, como el presidente argentino Javier Milei, a reclamos nacionalistas que disfracen problemas internos, o como el salvadoreño Nayib Bukele, a soluciones de fuerza que convierten su país en una gran cárcel. Y se quejan de problemas similares en cuanto al quehacer político, aun cuando en lo ideológico sigan convencidos de su superioridad y su infalibilidad. Unos y otros necesitan de dosis de humildad y, ciertamente, podría alegarse, de toma de responsabilidades. Desarrollar políticas económicas por ideología, o por conveniencia electoral disfrazada de preocupación social, es una receta que funciona en el corto plazo, pero normalmente lleva a problemas mayores: las dádivas sociales ofrecen la ventaja del clientelismo, pero no los programas de educación o infraestructura necesarios para ofrecer mejores oportunidades a sectores mayoritarios. Pero es más fácil hablar de conspiraciones. La izquierda habla del imperialismo yanqui, la derecha del Grupo de Río. Ambos existen, ambos actúan, aunque no necesariamente de la forma que se les atribuye. Pero ni uno ni otro son responsables de las incapacidades o de la ignorancia de los funcionarios que están cerca del poder, de derecha o de izquierda. Y así, al ver lo que hacen los gobiernos de derecha recién electos, es de esperar que en pocos años el péndulo regrese a la izquierda, antes de que vaya de regreso por insatisfacción. Todo, menos aceptar responsabilidades y corregir errores. No hay nada más político que eso. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1