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Yo les apodé gandallas, pero algunos lectores usaron otros epítetos y calificativos como: rateros, desgraciados, vividores, malnacidos y otras cosas
00:10 jueves 9 julio, 2026
Colaboradores
Fue impresionante la reacción que provocó la columna de este lunes porque comprobé que no únicamente este reportero se indigna ante los candidatos -que a sabiendas perdedores-, participan en las elecciones con gran entusiasmo, sino que muchos mexicanos también detectaron ya la plaga de políticos camajanes.
Yo les apodé gandallas, pero algunos lectores usaron otros epítetos y calificativos como: rateros, desgraciados, vividores, malnacidos y otras cosas peores.
Y no es para menos. La monetización de aparecer en las boletas es una plaga bien conocida que se traduce en un espléndido negocio para líderes partidistas, intermediarios y obviamente, los candidatos.
A través de correos electrónicos y redes sociales comprobé que el cáncer de los políticos gandallas no únicamente es a nivel gobernador, sino desde aspirantes a regidor de humildes municipios, en prácticamente en todo el país.
Descubrí que el negocio es algo más complejo y maquinado que un simple gandallita busque la posición para cobrarle al partido las prerrogativas, engañar a inocentes empresarios con promesas imposibles de cumplir, sino que hay toda una infraestructura bien aceitada.
Es decir, el negocio debe dejar dinero a los de las oficinas centrales (dirigencias nacionales) hasta los comités municipales. Todos llevan tajada. Cobra el que redacta las listas, pero también hasta el que las sube a las plataformas electrónicas de los institutos electorales. Una simple acta de nacimiento mal escaneada, podría tirar el business.
El negocio no está en llegar a gobernar o legislar; el botín de los gandallas es conseguir la candidatura, para quedar en tercero o quinto lugar.
Un candidato a gobernador patito puede quedarse hasta con 300 millones de pesos; un aspirante a presidente municipal fake, 80, y un regidor fantasma hasta 10 millones. ¡Sí, por el simple hecho de aparecer en la boleta! ¿De dónde salen los ranchos, las propiedades por todo el mundo y el sustento para los próximos tres años? De ahí, de las candidaturas patito.
Claro, hay aspirantes decentes, pero desgraciadamente son la excepción: quien le entra, en su enorme mayoría, es para clavarse una buena lana, en menos de 120 días que duran las campañas.
Las candidaturas patito son una forma de vida para muchos políticos que ya se están frotando las manos, porque ya vienen las listas. No importa el partido, la plataforma, las ofertas electorales, ni lo que digan las encuestas. Su negocio es aparecer y cobrar.
Y en tres años, ellos mismos, o su parentela, regresarán al ataque. Los candidatos patito podrán nadar -otra vez-, plácidamente en el lago de la maldita impunidad electoral. ¡Viva México!
COLOFÓN:
+Uno de los emails me sugería una buena marcación personal a los candidatos patito de 2027. Acepto el reto.
+Pero necesitaré de su ayuda, para documentar los casos.
+Este espacio periodístico será una ventana para exhibirlos.