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El proyecto de la presa Milpillas, que tiene más de una década, se ubicaría en Jiménez del Teul, con influencia en Sombrerete
02:00 domingo 19 abril, 2026
Zacatecas
Dos reuniones se realizaron este viernes para analizar el proyecto de la presa Milpillas: una, la convocada por autoridades en Sombrerete, y otra, en Jiménez del Teul, donde una vez más las comunidades expresaron su rechazo a la megaobra y marcharon contra la intervención en el río Atenco. En Sombrerete, funcionarios estatales y federales expusieron ante pocos asistentes los aspectos técnicos y de impacto ambiental de la presa Milpillas, con la que se pretende abastecer de agua potable el corredor Zacatecas–Fresnillo. En tanto, en Jiménez del Teul, los pobladores de localidades que serían afectadas con la obra se negaron a enlazarse vía remota al encuentro realizado en el Pueblo Mágico, al que señalaron de exclusión, y advirtieron que desconocerán los acuerdos que pudieran obtener las autoridades en Sombrerete. REDUCIDA PARTICIPACIÓN Con una reducida participación de habitantes de Sombrerete, se llevó a cabo la reunión pública de información del proyecto de la presa Milpillas en el salón ejidal de la cabecera municipal. Representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) aclararon que no era un mecanismo de consulta, aprobación o votación, sino un espacio para exponer el contenido de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y resolver dudas de la población. Ante 75 asistentes y sillas vacías, los promoventes de la obra, representantes de las secretarías del Agua y Medio Ambiente (SAMA) y de Finanzas (Sefin), expusieron los aspectos técnicos ambientales del proyecto, los posibles impactos y riesgos al ecosistema, así como las medidas de prevención y mitigación. Participaron funcionarios de Semarnat, así como de las comisiones naciones del Agua (Conagua) y de Áreas Naturales Protegidas, además, autoridades estatales y municipales. MENOS DISPONIBILIDAD En su intervención, Wilfredo Roque Méndez, promovente de SAMA, destacó que el proyecto de la presa Milpillas, que tiene más de una década, se ubicaría en Jiménez del Teul, con influencia en Sombrerete, y busca captar escurrimientos superficiales de los ríos Milpillas y Corrales para su aprovechamiento. Destacó que el proyecto busca aprovechar el agua superficial, con una concesión otorgada desde 2016 por un volumen de 47.3 millones de metros cúbicos para uso público urbano. No obstante, advirtió, estudios más recientes muestran una reducción en la disponibilidad de escurrimientos. El volumen medio anual pasó de 44.6 a 28 millones de metros cúbicos, situación que implica una reconfiguración del sistema de conducción y distribución. Roque Méndez expuso que la presa tendría una capacidad cercana a 71 millones de metros cúbicos y mediante un acueducto se llevaría el agua al corredor Zacatecas-Fresnillo para abastecer a un estimado de medio millón de habitantes. Mencionó que el 20 de agosto de 2018, mediante oficio SGPA/DGIRA/DG/0654, se dio respuesta al proyecto relacionado con el camino de acceso, zona de campamentos y primera etapa del acueducto. Ese mismo año, el 21 de noviembre, se obtuvo la autorización de cambio de uso de suelo en terrenos forestales para una superficie de 44.64 hectáreas, correspondiente a la primera etapa de construcción. El esquema original contempló un periodo de cinco años para la preparación del sitio y construcción, así como una vigencia de hasta 60 años para operación y mantenimiento, pero las obras no iniciaron en el tiempo previsto, lo que derivó en la actualización de estudios técnicos y ambientales. IMPACTO AMBIENTAL David Morales Pánuco, biólogo de la SAMA, explicó que el análisis ambiental considera un área de influencia superior a 13 mil hectáreas y un sistema ambiental regional que rebasa las 83 mil hectáreas. En estas zonas, reconoció, se identificaron impactos potenciales en aire, suelo, agua, flora y fauna. Refirió que entre los principales efectos se encuentran la emisión de polvo y ruido, la remoción de vegetación, la alteración de escurrimientos y el desplazamiento de fauna. El estudio contempla medidas específicas para cada impacto, como control de emisiones, rescate de flora y fauna, reforestación, manejo de residuos, monitoreo hidráulico y restauración de ecosistemas. Ante los pobladores, afirmó que el proyecto incorpora un enfoque de sostenibilidad que busca equilibrar el desarrollo de infraestructura con la conservación ambiental, mediante programas de manejo integral de la cuenca y monitoreo permanente. CUESTIONAMIENTOS Autoridades de la Sefin expusieron que el proyecto contempla beneficios sociales como generación de empleo durante la construcción, la rehabilitación de infraestructura hidráulica y vial, así como mejora en el acceso al agua potable para Zacatecas, Fresnillo, Guadalupe, Calera y Enrique Estrada. Resaltaron que el costo estimado de la presa (solo la cortina), asciende a aproximadamente 2 mil millones de pesos, con un horizonte de operación de hasta seis décadas. Después de la exposición, solo hubo una decena de breves cuestionamientos registrados previamente, sobre el destino del agua, la reforestación, la ubicación de infraestructura complementaria y los beneficios para comunidades locales. Autoridades y promoventes respondieron que el uso del agua se limita al ámbito público urbano y que cualquier cambio implicaría la revocación de la concesión. De no concretarse la obra, advirtieron, persistiría la escasez de agua y la sobreexplotación de acuíferos en la zona centro del estado, además de la pérdida de escurrimientos hacia otras regiones. La sesión informativa duró cerca de una hora, pese a que en la convocatoria publicada en la Gaceta Ecológica de la Semarnat se contemplaba un programa hasta las 6 de la tarde, en espera de una gran participación. REITERAN RECHAZO En Jiménez del Teul, en ausencia de autoridades, entre pancartas con consignas de rechazo y gritos de “sí a la vida, sí al río Atenco, no a la presa”, pobladores de comunidades realizaron una reunión pública alterna de información sobre el proyecto Milpillas. Luego realizaron una marcha que recorrió desde la salida del pueblo, el centro de la cabecera y el jardín, para plantarse frente a la presidencia, donde protestaron contra la megaobra. También visitaron el río Atotonilco, donde unos 800 habitantes se benefician del caudal, todavía, hasta para lavar ropa. DESCONOCEN ACUERDOS Las comunidades que serían afectadas con la construcción de Milpillas rechazaron que la Semarnat pretendiera enlazar la reunión convocada en Jiménez del Teul vía remota con Sombrerete. Era como aceptar que sus problemas fueran a resolverse a la casa del vecino, dijeron. Por ello, desconocieron cualquier posible acuerdo en Sombrerete, al calificar la sesión de las autoridades como una simulación que los excluyó de la reunión solicitada, meses atrás, por el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco. En la plaza, con una mañana calurosa, 300 personas ocuparon sillas bajo una lona mientras unas 200 más se dispersaron hacia la sombra, para escuchar a dos investigadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Darcy Tetreault e Invonne Muñoz. Los especialistas reiteraron que la presa Milpillas, lejos de significar un beneficio para los habitantes, representará un daño y no resolverá el problema de desabasto del centro del estado, por lo que sugirieron otras formas de solucionar este problema que implican ahorro de agua, desazolve de presas y tecnificación del campo. Darcy Tetreault afirmó que, según el análisis del documento de impacto ambiental, el gobierno piensa hacer una cortina mucho más alta que la de El Zapotillo, en Los Altos de Jalisco. Luego pretende crear un embalse que cubre un área de casi 300 hectáreas, inundando terrenos ejidales de Atotonilco, El Potrero y La Lagunita. Además, advirtió inconsistencias, pues en un inicio se informó que el objetivo sería transportar 41 millones de metros cúbicos de agua hacia la zona conurbada, pero se constató que sobre el río no corre suficiente agua “para desviar esa cantidad”. “SÍ AL RÍO, NO A LA PRESA” Juan Villa, uno de los habitantes afectados con el pretendido proyecto, advirtió que no permitirán que les lleven “a la muerte”, como pretenden las autoridades. Vamos a defender firmes, recalcó, porque son libres y tienen derecho a la vida. “Acabarán con todo”, con lo que pretenden sólo quieren abrir brechas para meterse a su territorio para destruirlos. Los asistentes, provenientes de las comunidades Atotonilco, Las Tapias, Las Bocas, Mezquite Blanco, El Carrizo, El Obispo, Carretas, Nogacha y otras más, se reunieron con el respaldo del Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco. Tras escuchar a los investigadores, reiteraron: la presa no se realizará. Otro de los afectados pidió el micrófono: “el río les hace falta desde Corrales, Luis Moya, La Raíz, El Potrero y más acá, Atotonilco, Jiménez, Rancho Viejo, Pueblo Viejo, Ventanas, Las Bocas, El Carrizo, El Salto de los Rodríguez y otras. Todas esas personas se sostienen del río, del riego y para sus animales”. En tanto, Adrián Ramos, de Atotonilco, afirmó que las autoridades quieren destruir su casa para darles a otros. Al final, dos menores dieron lectura del manifiesto del Movimiento en el que denunciaron que ha sido una década de ataques y acoso contra los opositores del proyecto, “que para los empresarios es una oportunidad de desarrollo porque quieren explotar los recursos de la naturaleza a diestra y siniestra, pero para nosotros es quitarnos el recurso que sustenta la vida en nuestras comunidades”. Con información de NTR Zacatecas