Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Cuando el silencio pesa más que las balas
00:01 jueves 8 enero, 2026
Colaboradores
El año arrancó con pólvora en el ambiente y una respuesta oficial que llegó tarde y flaca. El asesinato de Román Guillén Castillo, director de Cultura del Ayuntamiento de Lagunillas, la madrugada del pasado 31 de diciembre, no sólo estremeció a una región que no suele aparecer en las notas rojas, también exhibió —otra vez— la parsimonia con la que la Fiscalía estatal administra la información cuando el caso incomoda. Pasaron días, demasiados, antes de escuchar una versión institucional que no explicó nada, pero sí intentó cerrar el tema.
Cuando finalmente habló la Fiscalía, lo hizo para decir lo mínimo indispensable: que no fue un crimen político, que no tiene relación con su cargo, que los motivos son “ajenos”. Así, sin más. Como si una frase pudiera borrar la escena de un funcionario acribillado dentro de su camioneta, en una carretera estatal, con casquillos regados alrededor. Como si repetir que “no hay vínculo” bastará para reducir la gravedad de un ataque directo que, por definición, no suele ser producto del azar.
Y es que lo que no se dice también comunica. No se explica por qué se descarta tan rápido una línea, no se detalla el avance real de la investigación, no se informa sobre responsables ni contextos. Se pide confianza, pero se ofrece opacidad. Y en ese vacío informativo, quien pierde no es la Fiscalía, sino la credibilidad institucional. Porque cuando un asesinato se responde con tecnicismos evasivos, el mensaje es claro: hay prisa por desactivar el ruido, no por aclarar los hechos.
La Fiscalía estatal empieza el año con el pie izquierdo no por el crimen —eso corresponde investigarlo— sino por la manera en que decide comunicarlo. Minimizar, dosificar y cerrar filas suele ser una mala estrategia cuando lo que está en juego es la percepción de justicia. La pregunta incómoda queda flotando: si así se maneja un caso que sacudió a un municipio entero, ¿qué pueden esperar los ciudadanos comunes cuando les toca estar del otro lado del expediente? Ahí empieza el verdadero problema. Y conociendo el estilo de la actual fiscal estatal, parece ser que será la constante todo 2026.
¡Hasta mañana!