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Venezuela tiene ya una presidenta interina y la mesa está puesta, pero el único comensal parece ser Trump
00:01 lunes 12 enero, 2026
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El título se me impuso tan pronto supe de la incursión nocturna estadounidense en la capital venezolana, reflejo automático que después se revelaría semiológicamente fértil. Porque, en efecto, el operativo para capturar a Nicolás Maduro tomó lo que una cena: poco más de un par de horas. Porque, en efecto, en ese acto Donald Trump pareció zamparse de un bocado un país, y aun hacer gala de apetito insaciable: de moros y cristianos, de sancocho de gallina, de ballena en caldo, de enchilada completa. Y porque el resultado pareciera análogo al proceso de hibridación que diera lugar al disco que me regala hoy este título. Dinner in Caracas (1955) es el álbum que brindara reconocimiento mundial al director de orquesta y arreglista Aldemaro Romero, merced a su adaptación de los clásicos del joropo venezolano a un lenguaje sinfónico “estilizado”, aceptable a los oídos de ese Estados Unidos para el que fuera editado. Igual que la idea de una intervención estadounidense para liberar a los venezolanos del yugo de Maduro, es cosa que no suena tan mal en el papel pero que, llevada a la práctica, tiene mucho de confuso y termina por dar lugar a algo que, puesto en buen venezolano, no es ni chicha ni limoná. (Pequeño disclaimer antes de abandonar la metáfora musical: mucho hay en la obra de Romero que me gusta mucho; recomiendo en vez del solemne Dinner in Caracas el juguetón Onda nueva, de 1971.) Por mucho que conmueva a los agonistas que pueblan las redes la imagen de Maduro apresado, en Venezuela poco parece haber cambiado desde el sábado, y lo poco que ha cambiado pareciera haberlo hecho para mal. Sin consultar al Congreso de su país ni a Naciones Unidas, sin invocar valores democráticos ni derechos humanos, sin exigir la liberación de los presos políticos ni prever la repatriación de los exilados ni reconocer a la oposición a la que fuera robada la última elección, Trump anunció un control político estadounidense (pero no una ocupación física) de Venezuela, a ser instrumentado por un régimen chavista descabezado pero en modo alguno depuesto. En un episodio indispensable del podcast The Daily, producido por el New York Times, Anatoly Kurmanaev, corresponsal de ese diario en Venezuela, aventura con conocimiento de causa una explicación del pacto trumpiano con el chavismo: pese a su voluntad de congraciarse con Trump por la vía de la retórica, María Corina Machado no garantizaría a Estados Unidos el paso franco político, el acceso económico y la aquiescencia militar que Trump pretende en tanto despojos; empeñada ya no en un proyecto sino en su mera supervivencia política, la cúpula chavista estaría en medida de otorgar esas garantías a Estados Unidos, lo que explicaría que la ahora presidenta interina sea Delcy Rodríguez. Mientras, los venezolanos siguen con hambre. POR NICOLÁS ALVARADO COLABORADOR IG y Threads: @nicolasalvaradolector