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No la provocaron, pero sí les toca resolverla
02:00 sábado 17 octubre, 2026
Colaboradores
No la provocaron, pero sí les toca resolverla. Y rápido. La crisis en el sector salud público es una bomba de tiempo que el gobierno de Claudia Sheinbaum debe desactivar, porque puede estallar. La presidenta se encontró con una serie de desastres acumulados, herencia de López Obrador. El expresidente fue en extremo irresponsable: comprometió las finanzas públicas, empeñó el futuro económico del país por cumplir sus caprichos disfrazados de obras faraónicas, y solapó la corrupción como ningún otro presidente en la historia reciente. La factura ya no la pagará él, sino los mexicanos. Las herencias malditas las dejó a su sucesora. El colapso del sistema de salud es botón de muestra de la descomposición. No apareció ahora, se gestó durante años. Desmantelar un sistema que, con sus fallas, funcionaba, derivó en una catástrofe: más de 20 millones de mexicanos dejaron de tener acceso a la salud. Hace rato que el desastre se salió de control y las mentiras quedaron expuestas. “Dije que íbamos a tener un sistema de salud como en Dinamarca. No, no es como en Dinamarca, es mejor que en Dinamarca”, dijo en su último Zócalo el 1 de septiembre de 2024. AMLO no se cansó de mentir. Dijo que se cambiaría el nombre si no resolvía la crisis de desabasto; afirmó que en la megafarmacia estarían “todas las medicinas del mundo”. Puras mentiras. El mentiroso se fue impune, pero el desastre lo trasciende. El sistema que heredó está sobre alfileres y hay quienes lucen empeñados en quitarlos. Es el trabajo heroico del personal médico, el que mantiene a flote un barco que se hunde. Y el gobierno de Morena, en lugar de escuchar los legítimos reclamos y demandas, de ponerse del lado de médicos y enfermeras, los insulta y descalifica, los convierte en adversarios, minimiza sus protestas y peticiones. El sistema de salud se cae a pedazos. No hay medicinas suficientes, se ensaña con los más pobres que no tienen más opción que esperar que algún día seamos como Dinamarca, mientras sus familiares mueren por mala atención, desabasto de medicamentos y pésimas condiciones de hospitales y clínicas. El sistema maltrata a sus médicos e insulta a su personal, y no les da insumos ni lo mínimo para trabajar. Las protestas escalan. El movimiento de médicos y trabajadores de la salud crece. Quienes no tienen el apoyo del gobierno, ahora han logrado la atención de millones de mexicanos. Hay protestas por todo el país. Las demandas se repiten por todo México: mejores condiciones laborales, aumento de sueldo, insumos para poder hacer su trabajo y atender a pacientes. La crisis se desborda. El gobierno pierde tiempo y margen de maniobra. La realidad los rebasa. Por Manuel López San Martín