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su estrategia se mantiene: presionar a China mediante control energético y narrativas de tensión internacional; México ya resiente efectos económicos
12:00 martes 14 abril, 2026
Queretaro
La aparente disminución en la intensidad del discurso del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, no implica un cambio de fondo en su estrategia geopolítica, advirtió el analista Abdiel Hernández, quien señaló que el objetivo central continúa siendo contener el avance de China mediante mecanismos indirectos de presión. Durante una entrevista, el especialista explicó que, aunque las declaraciones del exmandatario pueden parecer menos estridentes, persiste una narrativa orientada a generar incertidumbre internacional, lo que calificó como una táctica deliberada con fines económicos y políticos. “Trump apuesta a que normalicemos sus declaraciones, pero en realidad forman parte de una estrategia que busca generar incertidumbre en los mercados y reconfigurar equilibrios de poder”, indicó. En este contexto, destacó que uno de los movimientos clave se ubica en Medio Oriente, particularmente en el control del estrecho de Ormuz, zona estratégica para el tránsito de petróleo. Según Hernández, esta acción responde a una lógica de contención hacia China, principal consumidor energético de la región. El analista vinculó esta estrategia con la teoría geopolítica del “Rimland”, desarrollada por Nicholas Spykman, la cual plantea el cerco territorial y marítimo como mecanismo para limitar la expansión de potencias rivales, tal como ocurrió con la OTAN durante la Guerra Fría. “Hoy vemos una reedición de esa estrategia, pero ahora dirigida hacia China, utilizando no solo presencia militar, sino también control de rutas comerciales y energéticas”, explicó. Además, advirtió que estas tensiones ya generan efectos económicos globales, como el incremento en el costo de combustibles —incluida la turbosina— y afectaciones en aerolíneas internacionales, lo que impacta directamente en cadenas de suministro y precios. En el caso de México, el especialista subrayó que el país enfrenta una doble presión: por un lado, la influencia de Estados Unidos en la renegociación del T-MEC y, por otro, la creciente presencia comercial china, visible incluso en sectores como el automotriz. “China ha avanzado de forma silenciosa pero constante. No solo en autos, sino en tecnología, textiles y consumo cotidiano. Es una hegemonía sutil que ya forma parte de nuestra vida diaria”, señaló. Finalmente, Hernández llamó a observar el escenario internacional con cautela, al considerar que no se trata de una confrontación con resultados inmediatos, sino de un proceso dinámico donde las potencias reconfiguran su influencia global. “Más que hablar de ganadores y perdedores, hay que entender que estamos ante un tablero en constante movimiento, donde las decisiones que se toman hoy tendrán repercusiones directas en países como México”, concluyó.