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La "ola demócrata", en opinión de los analistas, encontrará ahí los mayores obstáculos, desde la redistribución de distritos electorales
00:02 miércoles 14 octubre, 2026
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En una de las más interesantes alegorías de un año político-electoral, dos veteranos analistas estadounidenses coincidieron en que la situación frente a la elección de medio término del próximo 3 de noviembre es comparable a una marejada y un dique, pero también una señal de lo que parece un desplome en el apoyo al presidente Donald Trump.
Se mire por donde se mire, la ola de descontento público con Trump y la economía es más grande que en 2018. Su índice de aprobación actual es hasta 10 puntos inferior al que tenía en 2018.
De hecho, es más bajo que el de (Joe) Biden en 2022, (Barack) Obama en 2010, (Bill) Clinton en 1994 e incluso (George W.) Bush en 2006, quien registró la cifra más baja de cualquier presidente moderno, indicó Ronald Brownstein, analista de la cadena CNN y la agencia Bloomberg.
De acuerdo con Brownstein, en diálogo con el analista conservador Bill Kristol, hay grietas cada vez más notables en los grupos que apoyaron antes al mandatario.
Eso se refleja en una creciente apertura del mapa político a la posibilidad de avances demócratas, incluso en estados o regiones donde Trump triunfó en 2024 por porcentajes mayores a 15 puntos, como en Kansas, Ohio o Iowa, donde 54 por ciento del grupo demográfico de blancos sin estudios universitarios respalda a Trump, seis puntos menos que en 2024.
"La ola es mayor que en 2018 (cuando los republicanos, con Trump en la Casa Blanca, perdieron el control de la Cámara baja) y supongo, que también más amplia; tiene potencial, pero el muro también es considerable.
Y con "muro" me refiero a que la ventaja financiera de los republicanos es mucho mayor que en 2018, cuando –haciendo un balance general– creo que eran los demócratas quienes tenían la ventaja".
De hecho, se estima que los republicanos tienen ventajas de más de tres a uno en cuanto a financiamiento a sus candidatos, pero de acuerdo con Brownstein y Kristol, "el dinero no parece estar influyendo tanto como esperaban los republicanos".
Sin embargo, subrayó Brownstein, "no estoy seguro de que podamos afirmar que (el dinero) no tendrá ninguna importancia". Brownstein y Kristol subrayaron la importancia del Senado, donde los republicanos tienen actualmente una ventaja de cuatro escaños (53 a 47). Se cree que los demócratas tomarán el control de la Cámara baja y tienen posibilidades de lograrlo en la Cámara alta.
El cambio más importante es que las elecciones se desarrollan en zonas que en 2024 votaron por Trump o son consideradas históricamente republicanas.
La "ola demócrata", en opinión de los analistas, encontrará ahí los mayores obstáculos, desde la redistribución de distritos electorales –originalmente con la idea de crear más diputaciones republicanas– hasta ventajas monetarias que llevan, por ejemplo, a que se inviertan más de 200 millones de dólares en la campaña senatorial del republicano Ken Paxton, en Texas, que es tan malo que, pese a todo, está dos puntos debajo de su rival demócrata, James Talarico.
La pregunta es: ¿dónde choca la ola con el dique?
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1