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Mas allá, hay una preocupación presente: que los demócratas sean víctimas de su propio optimismo
00:01 miércoles 30 septiembre, 2026
Colaboradores
Más y más, la aparente ventaja de los demócratas de cara a las elecciones legislativas de noviembre parece asustar a los republicanos, que hace un mes contemplaban la posibilidad de perder hasta seis curules en la Cámara baja y tal vez dos o tres escaños en el Senado, pero ahora creen que las pérdidas podrían ser al menos el doble.
Los republicanos parecen tener una sensación de desastre inminente, escribió Lauren Egan, una columnista política.
El problema es simple: la popularidad del presidente Donald Trump está en 30% y los índices de aprobación de su gobierno están por debajo de 40% y, a cinco semanas de la elección del 3 de noviembre, para la renovación del congreso y de 39 gubernaturas, eso es un presagio de problemas.
De hecho, dicen analistas, "no hay prácticamente oportunidad de que termine la guerra (con Irán), se enfríe la inflación, caigan las tasas de interés, aumente la confianza de los consumidores y el optimismo económico surja antes de los comicios".
De hecho, el analista Charlie Cook, uno de los más conocidos y sólidos expertos en elecciones, afirmó que "en los últimos 90 días la situación del presidente Trump hizo la transición de muy impopular a tóxico y ahora a radiactivo".
Cook, que publica un muy consultado reporte mensual, cambió su análisis en 15 distritos, que consideraba como republicanos, y pasó a la categoría de tal vez demócratas, mientras daba cuenta además de un incremento notable del gasto publicitario de ese partido en distritos que hasta hace solo semanas eran considerados como seguros para sus candidatos.
Pero se advirtió también que no implica necesariamente un súbito arrepentimiento, o una repentina ola de simpatía por los demócratas.
"La marejada azul, por el color que identifica a los demócratas, podría ser más bien resultado de una resaca bajo la superficie que hundirá a muchos republicanos y limitará significativamente los márgenes para muchos otros", escribió Cook.
Ciertamente la señal es que el entusiasmo por los demócratas es menor que el desdén hacia los republicanos y que es posible que los comicios se decidan más por la asistencia a urnas de los leales de los dos partidos.
Pero el hecho también es que muchos republicanos, incluso de extrema derecha, se sienten decepcionados y hasta traicionados por Trump y su gobierno.
Algunos comparan ya las elecciones del próximo noviembre con comicios en los que el partido en el poder tuvo pérdidas significativas, pero al mismo tiempo se preocupan porque las divisiones entre los demócratas, especialmente entre centristas y progresistas, y tengan un impacto negativo menor en los comicios de 2026, aunque lo temen, que en los dos años posteriores, cuando unos y otros tratarán de obtener las mayores ventajas posibles para su lado.
Mas allá, hay una preocupación presente: que los demócratas sean víctimas de su propio optimismo, como en aquel cuento de la lechera que había gastado sus ganancias antes de vender su producto.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1