Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
La formulación del presidente Trump fue simple, según afirmó la noche del sábado: “La presidenta de México, Sheinbaum, fue muy buena
00:10 miércoles 4 febrero, 2026
Colaboradores
Sería muy simple, fácil de hecho, criticar a la presidenta Claudia Sheinbaum por aceptar, sin ruido aparente, satisfacer una demanda del presidente Donald Trump y cesar el envío de petróleo mexicano a Cuba.
La formulación del presidente Trump fue simple, según afirmó la noche del sábado: “La presidenta de México, Sheinbaum, fue muy buena. Le dije: "Mira, no queremos que envíen petróleo allá. Y ella no está enviando nada”.
La realidad, sin embargo, es que Sheinbaum no tenía muchas opciones. No es agradable reconocerlo y mucho menos aceptarlo, pero México se encuentra ahora en una posición de enorme vulnerabilidad frente a su poderoso vecino.
Por un lado, ciertamente está la relación económica y comercial. El intercambio entre los dos países alcanza los 800 mil millones de dólares anuales y la integración de cadenas de suministro es de enorme importancia para la industria estadounidense, pero vital para México.
Y si a eso se agregan presiones sobre la posibilidad de incursiones militares estadounidenses contra objetivos específicos en territorio mexicano –personajes o laboratorios– vinculados al tráfico de drogas, el margen de maniobra para Sheinbaum es muy estrecho.
En ese sentido podría decirse que es una cuestión de pragmatismo político. No se puede parar frente a un tren sin frenos. Pero no es agradable pensar que se abandona a un gobierno amigo nada más porque la potencia lo pide, o lo demanda, o lo exige.
Lo cierto es que en política internacional hay momentos para avanzar y para atrincherarse, y que a veces el mero reclamo de neutralidad no es suficiente.
El gobierno Trump parece empeñado en lograr un cambio de gobierno en Cuba. Parte como expresión de su "Doctrina Donroe" y el reclamo de la hegemonía en el hemisferio, parte por razones de política doméstica, y parte por una tradición mezclada con geopolítica que data del siglo XIX: en teoría, por lo menos, la posición geográfica de Cuba le permitiría "cerrar" el golfo de México a la navegación.
La idea de Trump parece ser sofocar económicamente al gobierno cubano hasta provocar que fuerzas internas expulsen a sus actuales dirigentes.
Pero tras lo ocurrido en Venezuela, donde el arresto/secuestro de Nicolás Maduro no significó hasta ahora un cambio de régimen, lo que no está claro es que se trate de un cambio de sistema, aunque para los cubano-estadounidenses - o al menos el grupo más vociferante entre ellos- sería el resultado soñado.
La posición del gobierno de Sheinbaum es sin duda renuente, como debe ser. Pero también un reconocimiento de la realidad actual. Ahora, la pregunta que se hace, si se hace algo, para tratar de aliviar la situación de los cubanos, al menos en lo más apremiante.
El gobierno mexicano insiste en que la ayuda humanitaria seguirá fluyendo y puede decirse que se trata tanto de simpatía como de realismo. A nadie, ni siquiera a los cubanoestadounidenses de Florida, les conviene un colapso de Cuba.
Pero el realismo puede chocar con la ideología.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE