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Se ha convertido en una de las cartas de presentación de San Luis Potosí en el mundo de los destilados
17:50 viernes 12 junio, 2026
San Luis
Mezcal Júrame, una creación potosina presentada al mercado en febrero de 2019, pero respaldada por más de 20 años de experiencia, se ha convertido en una de las cartas de presentación de San Luis Potosí en el mundo de los destilados.
Elaborado con un agave único del Altiplano potosino, el agave salmiana, cultivado de manera silvestre entre flores y plantas que aportan al característico sabor de Mezcal Júrame, este destilado nace en un entorno tranquilo rodeado de kilómetros de naturaleza. Mediante procesos artesanales, se potencian los sabores del agave que darán paso a una experiencia inolvidable para el consumidor.
Existe una leyenda que rodea al mezcal como una bebida sagrada y ancestral. Se dice que la diosa Mayahuel fue invitada por Quetzalcóatl a encontrar aquello que pudiera brindar la felicidad completa al ser humano. Durante la búsqueda se enamoraron y decidieron huir, transformándose en un mezquite para no ser encontrados. Sin embargo, fueron descubiertos por la abuela de Mayahuel, quien la asesinó atravesándola con un rayo. Sus restos quedaron esparcidos por la tierra y fueron regados por las lágrimas de Quetzalcóatl, de donde crecieron los magueyes que otorgaron a la humanidad aquella felicidad que tanto buscaba.
Júrame se cultiva en tres ejidos diferentes de San Luis Potosí y Zacatecas, rodeado de otras especies vegetales que aportan matices a su sabor, como la nota, los nopales, los cardenches y los huizaches. El principal ejido, aunque el más pequeño, se encuentra en Ipiña, Ahualulco, San Luis Potosí, con una extensión de 9 mil hectáreas y aproximadamente 3 millones 600 mil magueyes.
El proceso de producción constituye el primer juramento de la marca: “Juro esperarte hasta transformar tu cuerpo para conservar tu esencia y hacer de ti el más exquisito elixir”, pues tan solo el cultivo requiere 14 años antes de que el agave pueda ser cosechado.
Posteriormente, las piñas son distribuidas en cinco hornos con capacidad de 40 toneladas, equivalentes a entre 800 y 900 piñas de maguey. En la mezcalera, sus azúcares son convertidos en alcohol mediante la propia levadura del agave, en una cocción constante de vapor a 95 grados durante una semana. Los hornos de piedra con base de madera impregnan al mezcal de un sabor distintivo.
Es aquí donde entra en vigor el segundo juramento: “Juro respetar el tiempo del maguey en campo y el de todo aquel que trabaje en él”, una referencia al ritmo de vida de los habitantes de la comunidad de Ipiña que participan en la elaboración del mezcal.
Después, las piñas son exprimidas y comienza el proceso de destilación. Durante esta etapa, tanto la cabeza como la cola del destilado son desechadas debido a sus altas concentraciones de metanol, potencialmente perjudiciales para la salud. Solo se conserva el corazón del destilado, lo que da sentido a una de las frases más representativas de la marca: Júrame “es puro corazón”, pues únicamente esta parte se utiliza para obtener un producto de la más alta calidad.
El tercer juramento es a la eternidad. A través de él, la empresa promete a los integrantes de la comunidad continuar produciendo mezcal para garantizarles trabajo, propósito y un proyecto comunitario capaz de mantener unida a su gente.
Con la creación del alambique, la primera herramienta utilizada para destilar, los árabes creían que al destilar una sustancia se liberaba su espíritu. Por ello, a estos productos se les conoce como bebidas espirituosas y a muchas de sus premiaciones internacionales como “spirits”.
Júrame es también una empresa comprometida con el medio ambiente. Cuenta con un biodigestor que permite filtrar los residuos del proceso de destilación para reutilizarlos en distintas etapas de producción. Asimismo, los residuos de la planta son aprovechados como alimento para el ganado de la comunidad, ya que conservan parte de sus nutrientes.
Con diversos premios obtenidos en distintas ciudades, Júrame produce alrededor de 40 mil botellas al año en dos presentaciones: Mezcal Joven, con 37 grados de alcohol, y Mezcal Reposado, añejado durante seis meses en barricas de roble blanco y con 39 grados de alcohol.
Dentro de México, el producto se comercializa en destinos como la Riviera Maya, Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato y, principalmente, San Luis Potosí. A nivel internacional, se exporta a Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, Costa Rica y España, además de contemplar próximamente su llegada a Honduras.
Asimismo, puede adquirirse en distintos puntos de venta físicos como Liverpool, Walmart, HEB, Fresko, Mayorista y Oxxo, así como en plataformas digitales como Amazon, Mercado Libre o directamente a través de su sitio web.
Con este sello distintivo, San Luis Potosí presenta sus juramentos al mundo mediante productos locales de alta calidad.
La historia concluye con el poema que aparece en la parte trasera de las botellas, un juramento de amor eterno de la familia que dio vida al mezcal potosino:
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“Aquí te llevo. En cada trago revivo el olor a la tierra que fue testigo de nuestros días juntos y, por un momento, siento que mis labios tocan los tuyos. Atesoro cada gota como el recuerdo de tu voz diciendo: Te juro amor, sin adjetivos, sin condición.”