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Con la nota de Moody's ahora estamos más cerca de que los bonos mexicanos lleguen a ser considerados bonos basura
00:01 sábado 23 mayo, 2026
Colaboradores
Si el cambio en la perspectiva a ‘negativa’ que hizo Standard & Poor’s hace unos días sobre la calificación de la deuda de México fue la bofetada, ahora la baja de un escalón que ha hecho Moody’s en esa calificación es la estaca que se clava en la Secretaría de Hacienda y que subraya con claridad que no, que por ahí no es el camino.
Por más que el gobierno insista en que la disciplina fiscal basta para revertir estas decisiones, lo cierto es que cada día es más evidente que no es cierto. Se requiere instrumentar un conjunto de políticas diferentes para cambiar la trayectoria económica y recuperar lo perdido.
Pero no hay cambios visibles por el momento. Antenoche conversé con algunas de las personas más enteradas del sector financiero mexicano y fueron inequívocas en el diagnóstico y en el pronóstico: existe un 60 o 70 por ciento de probabilidad de perder el grado de inversión en el siguiente año y medio, tras la decisión de Moody’s, incluso a pesar de la perspectiva ‘estable’ con la que se dejó la nueva nota.
¿Por qué habría de ocurrir eso o cómo se explica? Porque históricamente así ha sido cuando el patrón de descenso ocurre como está ocurriendo hoy, y porque no hay modificaciones significativas en la política pública que hagan pensar lo contrario.
Si México pierde el grado de inversión y nuestras emisiones llegan a ser calificadas como “bonos basura”, viviríamos una catástrofe económica inconmensurable. Ya sólo estamos a un escalón de ello, y ya no hay colchones adicionales.
Por eso es tan grave la situación actual, a pesar de que la Secretaría de Hacienda insiste en que sus datos muestran continuidad en la consolidación fiscal y un superávit primario. Nada de eso parece haber sido suficiente a los ojos de las calificadoras recientemente.
¿Cuál sería el peor escenario? Que dos agencias calificadoras retiren el grado de inversión. En ese momento México se convertiría en un “ángel caído” y por mandato fiduciario los fondos de inversión deberían deshacerse de los bonos mexicanos, para salvaguardar la integridad de sus portafolios.
¿Estamos lejos de ese escenario? Estábamos lejos; pero ahora estamos más cerca, si las cosas siguen como están y el país no crece con tal vigor como para ampliarle el espacio fiscal a la Secretaría de Hacienda. Estos son días muy aciagos en Palacio Nacional.
NESTLÉ
Ahora es la compañía suiza Nestlé la que está bajo fuerte ataque de los perversos activistas de Greenpeace, que ayer lanzó un nuevo reporte sobre los microplásticos presentes en la comida para bebés.
También se incluye a Danone en la “denuncia”. Ese activismo pernicioso contra las empresas globales es una guerra de baja identidad que encuentra terreno fértil en la ideología antisistema y de izquierda que prevalece en buena parte del mundo. ¡Uf!
POR: CARLOS MOTA
COLABORADOR
TIKTOK: @SOYCARLOSMOTA