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Frente a eso, la pregunta no es si tendremos incidentes. La pregunta es si tendremos una estrategia de comunicación preventiva
00:10 jueves 28 mayo, 2026
Colaboradores
México recibe la XXIII Copa del Mundo de la FIFA en junio y julio con dos realidades paralelas: la fiesta que espera a cinco millones de visitantes y las alertas que ya encendieron las autoridades. Por un lado, amenazas sociales mediante las cuales distintos grupos buscan ser escuchados; por otra parte, los fraudes en rentas temporales y la operación de grupos que lucran con la euforia turística. De igual forma, las alertas sanitarias emitidas por la Organización Mundial de la Salud en las últimas semanas: brotes de dengue tipo 3 en el sur del país, aumento de casos de Covid en ciudades sede y riesgo de sarampión importado por el flujo internacional. Aunado al ébola y el hantavirus.
Frente a eso, la pregunta no es si tendremos incidentes. La pregunta es si tendremos una estrategia de comunicación preventiva capaz de evitar que un incidente se vuelva crisis.
Hoy no la tenemos. La evidencia está en dos frentes. Primero, el social: las alcaldías de la Ciudad de México han detectado decenas de departamentos invadidos y en litigio que se rentan como “lofts mundialistas” en plataformas; edificios dañados, invadidos, sin dictamen estructural, ofertando hospedajes a sobreprecio. El turista no lo sabe. Cuando lo sepa, será tarde y el costo lo pagará la marca país. Segundo, el sanitario: la OMS pidió a México reforzar vigilancia epidemiológica en aeropuertos y estadios, y emitir mensajes claros sobre vacunación y prevención de dengue. Hasta ahora, la comunicación es reactiva: se informa cuando ya hay un brote o un fraude consumado.
Una estrategia preventiva no es un spot. Es un sistema. Requiere tres pilares:
Anticipar el riesgo, no el daño. Mapear hoy los inmuebles con litigio, invasión o daño estructural y publicarlos en un micrositio oficial en seis idiomas. Lo mismo con mapas de calor de dengue y módulos de vacunación en sedes. El dato mata el rumor.
Unificar vocería. Seguridad, Salud, Turismo y Relaciones Exteriores deben hablar con un solo mensaje. Si SRE dice “México está listo”, Salud no puede decir “hay riesgo de sarampión” sin contexto. La contradicción es el mejor aliado de la desinformación.
Preparar canales de respuesta 24/7. Un turista que renta en un inmueble con problemas y se entera del riesgo debe tener a dónde marcar y qué ruta seguir. Una madre que detecta fiebre en su hijo en Guadalajara debe saber si es dengue o Covid y dónde atenderse. Sin canal claro, la crisis escala en redes antes que en el gobierno.
El Mundial no perdona improvisaciones. Brasil 2014 tuvo protestas; Rusia 2018, amenazas de hooligans; Qatar 2022, críticas de derechos humanos. Todos enfrentaron el problema con comunicación preventiva. México ha tenido más de ocho años para prepararse.
No se trata de alarmar, se trata de blindar. Cada fraude evitado es un turista que regresa. Cada brote contenido es un titular que no veremos. La seguridad del Mundial también se juega en la narrativa. Y esa cancha, hoy, se observa vacía.
Si el gobierno, las empresas patrocinadoras y los organizadores no ocupan los espacios informativos con datos, protocolos y canales, alguien más lo hará: el fraude, el rumor o el virus. Y entonces, el marcador será en contra.
POR FERNANDO A. MORA GUILLÉN
Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana
X: @Fernando_MoraG
www.fernandomoraguillen.com.mx