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El reto no se limita a la recolección. México registra una tasa de acopio de PET de 64%
01:51 viernes 18 septiembre, 2026
México
La nueva Ley General de Economía Circular eleva la presión sobre fabricantes e importadores en México, que deberán asumir mayores responsabilidades sobre los residuos de sus productos y adaptar sus empaques a criterios de reciclabilidad. Para Martha Ricardi Velázquez, directora de Estrategia para América Latina de la Association of Plastic Recyclers (APR), incumplir las nuevas disposiciones puede representar un costo mayor que la inversión en tecnología y ecodiseño.
La legislación, publicada en el Diario Oficial de la Federación en enero de este año, incorpora la Responsabilidad Extendida del Productor y plantea cambios desde la etapa de diseño de los productos. Aunque el sector espera el reglamento correspondiente, las empresas ya deben registrar sus planes de gestión ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Con las nuevas leyes de responsabilidad extendida a la vuelta de la esquina, pagar multas o quedar fuera del mercado por no cumplir será infinitamente más costoso que invertir hoy en ecodiseño”, señaló Ricardi durante el episodio 61 del podcast Recycled Content.
El reto no se limita a la recolección. México registra una tasa de acopio de PET de 64%, pero las plantas recicladoras reciben empaques con componentes que dificultan su procesamiento y reducen la calidad de los materiales recuperados.
Entre los principales obstáculos aparecen etiquetas de cobertura total que interfieren con los sistemas de separación, adhesivos incompatibles con el lavado en caliente, papeles que generan pulpa y tintas que contaminan las hojuelas.
Ricardi sostiene que las etiquetas concentran cerca de 80% de los problemas técnicos de reciclabilidad de un envase. Por ello, la selección de materiales, adhesivos, tintas y barreras adquiere relevancia dentro de la nueva regulación.
El mercado también enfrenta presión por la entrada de resinas importadas de bajo costo y calidad cuestionable, además de la sobreoferta de plástico virgen y la falta de trazabilidad.
La industria cuenta con metas definidas para 2030: superar 80% de acopio de PET, alcanzar 45% en otros plásticos, lograr que todos los envases sean reusables o reciclables e incorporar al menos 30% de contenido reciclado posconsumo.
Para la APR, el cumplimiento de esos objetivos depende de criterios técnicos desde el diseño. La organización trabaja con fabricantes de resina, recicladores y marcas internacionales en guías y estándares que buscan asegurar la compatibilidad de los empaques con la infraestructura disponible.
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Con información de Excélsior