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Sánchez ha decidido jugar antes de que el tablero empeore
00:01 sábado 10 octubre, 2026
Colaboradores
Pedro Sánchez ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer: mover el tablero cuando la partida parecía jugarse en su contra. El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre llega después de que el Congreso rechazara los dos decretos con los que el Gobierno pretendía responder a la crisis de vivienda, reavivada por el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años expulsada del piso madrileño en el que había vivido durante siete décadas. La imagen de la anciana saliendo en camilla convirtió un problema estructural en una crisis política inmediata y desencadenó movilizaciones que devolvieron la vivienda al centro del debate nacional.
Pero sería ingenuo pensar que Sánchez convoca elecciones únicamente por Maricarmen. El desahucio ha sido el catalizador de un problema mucho mayor: la progresiva inviabilidad parlamentaria de la legislatura. Junts, imprescindible para la investidura, terminó votando junto con PP y Vox contra los decretos de vivienda; los Presupuestos ni siquiera llegaron a presentarse y buena parte de la agenda gubernamental dependía ya del decreto de ley y de negociaciones agónicas. Convocar ahora permite a Sánchez transformar esa impotencia en argumento electoral: el Gobierno, viene a decir, quiere intervenir ante una emergencia social, pero el Parlamento se lo impide. Es una narrativa políticamente mucho más favorable que acudir a las urnas arrastrado por la corrupción, la crisis migratoria de Ceuta o el desgaste acumulado de casi ocho años en La Moncloa.
La apuesta, sin embargo, tiene dimensiones considerables. El último barómetro de 40dB. sitúa al PP en 31.6%, al PSOE en 27.4% y a Vox en 18.4%. Más preocupante para la izquierda es la fotografía por bloques: PP, Vox y SALF reúnen el 52% de la estimación de voto, frente al 35.7% de PSOE, Sumar y Podemos. La conmoción provocada por Maricarmen todavía no había modificado sustancialmente esas preferencias cuando se realizó el sondeo.
España tampoco votará aislada del clima político occidental. Las izquierdas europeas atraviesan una crisis que no puede explicarse únicamente por el auge de la extrema derecha. Parte de su antiguo electorado -incluidos sectores jóvenes y trabajadores- ha encontrado nuevos vehículos para expresar frustraciones relacionadas con inmigración, vivienda, costo de vida, inseguridad económica y desconfianza hacia las instituciones. En España aparece además un dato especialmente incómodo: según 40dB., Vox es ya la primera opción entre los menores de 25 años, mientras una parte de quienes votaron al PSOE en 2023 declara ahora su intención de votar al PP o a Vox.
Ahí está precisamente la incógnita de Sánchez. Su oportunidad no depende solamente de recuperar votantes que hayan emigrado ideológicamente, sino de movilizar a quienes se han desenganchado. Entre los antiguos electores de PSOE y Sumar hay aproximadamente el doble de indecisos que entre los de PP y Vox, según los datos analizados por El País. La vivienda ofrece además algo que la izquierda llevaba tiempo necesitando: un conflicto material, cotidiano y transversal capaz de desplazar el debate desde las guerras culturales hacia alquileres, salarios y patrimonio.
Pero utilizar el caso Maricarmen como punto de inflexión también entraña un peligro. Después de años gobernando, el PSOE difícilmente puede presentarse únicamente como espectador de una crisis de vivienda cuya gravedad se ha desarrollado también durante su mandato. La campaña tendrá que explicar no solo quién bloqueó las últimas medidas, sino por qué se llegó hasta aquí.
Sánchez ha decidido jugar antes de que el tablero empeore. No sabemos si el 29 de noviembre confirmará una reactivación de la izquierda o consolidará el desplazamiento hacia la derecha que registran hoy los sondeos. Lo que sí puede afirmarse es que estas elecciones medirán algo más que la continuidad de un presidente: comprobarán si la vivienda puede devolver a la izquierda española un eje material de movilización en un momento en que buena parte de Occidente parece estar buscando respuestas políticas en la dirección contraria.
POR JAVIER GARCÍA BEJOS
COLABORADOR
@JGARCIABEJOS