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Es voto a voto. La candidata derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el aspirante izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú
00:10 sábado 13 junio, 2026
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Las elecciones presidenciales en Perú se encuentran de nuevo en el centro de polémicas y renuevan lo que de hecho es una profunda crisis del Estado.
Si alguien dudaba de la capacidad de los peruanos para construir un aparato electoral tan formidable que es capaz de procesar y contabilizar las elecciones de forma transparente, no hace falta más que ver la marcha de los resultados publicitados desde la segunda vuelta del domingo pasado.
Es voto a voto. La candidata derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el aspirante izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, parecen estar en una carrera que, según todos los indicios, se ganará "por una nariz", esto es, quizá, menos de uno por ciento de la votación.
Pero al mismo tiempo, una elección tan reñida pone de relieve la enorme polarización del país y la imposibilidad real de que uno u otro reclame un verdadero mandato electoral.
Los programas de los candidatos lo reflejan: Fujimori se pronuncia por fortalecer el actual modelo económico y fortalecer la seguridad; el exministro plantea una reforma estructural del Estado, con una mayor participación estatal en la economía y una nueva Constitución.
De hecho, de acuerdo con un sondeo, 20 por ciento de los votantes de Sánchez lo hizo para evitar que Fujimori llegue a la Presidencia. Un 12 por ciento de los que sufragaron por Fujimori lo hizo para cerrar el paso a Sánchez.
Fujimori es una figura polarizante. La actual es su tercera intentona de llegar a la presidencia y quizá la más cercana a lograrla, pero en la primera vuelta, el doce de abril, sólo obtuvo 17.19 por ciento del voto, mientras Sánchez, que tampoco es visto como unificador, sorprendió al lograr 12.03 de los votos entre 18 contendientes y ahora al estar en una competencia tan cerrada como la actual.
Y en ese marco, que se trata de la 45a elección presidencial desde la independencia del Perú, aunque sólo 10 de los mandatarios electos han logrado concluir su periodo. Peor aún, será el noveno presidente en diez años y quienquiera que gane deberá conformarse con resultados magros tras navegar una maraña de alianzas y enfrentar un sólido bloque de oposición.
Cierto: hoy se cree que con modificaciones al Congreso, que reinstauró un Senado de 60 escaños descartado en 1992 para complementar y presuntamente balancear una cámara baja de 130 diputados, será más difícil lograr la impugnación constitucional de presidentes. Pero también hacen patente la división política: hay al menos seis bloques partidistas en cada cámara y el partido fujimorista es la principal minoría en ambas.
De acuerdo con reportes de la prensa peruana, la mayor fuerza de Fujimori estuvo en las regiones costeras y urbanas, mientras que Sánchez logró el voto de áreas rurales que hace cinco años dieron la victoria a Pedro Castillo, que llegó a la presidencia con el respaldo del partido Perú Libre y fue destituido en diciembre de 2022 por el Congreso que él mismo trató de disolver, Castillo está en la cárcel y Sánchez se presenta como su heredero político.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1