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A comenzar por las acusaciones estadounidenses contra el gobernador de Sinaloa (ahora con permiso), Rubén Rocha
00:01 viernes 15 mayo, 2026
Colaboradores
Las posibles acciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en México y la realidad de las crecientes presiones políticas del gobierno del presidente Donald Trump sobre el de la presidenta Claudia Sheinbaum dieron un nuevo giro a las relaciones bilaterales.
A comenzar por las acusaciones estadounidenses contra el gobernador de Sinaloa (ahora con permiso), Rubén Rocha, y varios de sus colaboradores, que según declaración de Terry Cole, director de la Agencia Antinarcóticos (DEA), son solo el comienzo de lo que está por venir.
Después de todo, la versión estadounidense es que políticos mexicanos de alto nivel y narcotraficantes "han estado confabulados durante años"
Y de creer a versiones que han circulado ampliamente, pero no se han confirmado, eso incluye a varios funcionarios y políticos, especialmente del partido gobernante, incluso algunos muy cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
A meras semanas de que se inicien formalmente las negociaciones en torno al acuerdo comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), el gobierno Sheinbaum enfrenta lo que bien podría definirse como una crisis en la que, por un lado, debe tratar de mantener canales abiertos y la mejor comunicación posible con el mismo vecino que acusa a su partido de compartir cama con la delincuencia organizada.
De hecho, rechaza la intervención estadounidense mientras hace énfasis en la cooperación bilateral.
Y todo eso, mientras pende la amenaza de una intervención militar estadounidense presuntamente para enfrentar la amenaza del narcotráfico, definido ahora como terrorismo en las leyes estadounidenses.
La presunta intervención de agentes de la CIA en el asesinato de narcotraficantes en territorio mexicano encajaría en esa política, si bien tanto la agencia como el gobierno de Sheinbaum rechazaron el reporte original de la cadena CNN.
Pero la posibilidad está ahí. Nada hay en México que pueda evitarlo.
Y peor aún, queda la imagen de que el gobierno mexicano se indigne más por las acciones antidrogas de los estadounidenses que por las de los delincuentes.
De hecho, la mandataria mexicana se sintió obligada, por ejemplo, a subrayar que no hubo quejas respecto a la elección de Rocha en 2021, pero numerosos reportes de Sinaloa consignaron entonces la intervención de presuntos criminales para suprimir el voto, incluso en visitas casa por casa.
Las versiones sobre negociaciones entre jefes del narcotráfico en Sinaloa para entregarse a las autoridades estadounidenses añaden una nueva capa de complicaciones a la situación, toda vez que la captura, entrega o negociación de ese tipo lleva a que varios de los principales líderes delictivos se encuentren ahora presos en ese país y presumiblemente en plan de "cooperación".
Y sus testimonios, así como talvez documentos acompañantes, pueden ser el eje de las acusaciones estadounidenses y las pruebas que hoy demanda el gobierno Sheinbaum.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE