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El eje de la preocupación está en la creciente formulación de activistas conservadores o derechistas, sobre supuestos fraudes electorales
00:01 viernes 25 septiembre, 2026
Colaboradores
¿Qué tan difíciles se presentan las cosas para los republicanos en las elecciones legislativas del próximo noviembre?
Al margen de las estadísticas y las encuestas que señalan problemas y la posibilidad de una "marejada azul", por el color simbólico de los demócratas, que los lleve a mayorías en el Congreso estadounidense, la preocupación de los republicanos es suficiente como para dar lugar a especulaciones sobre la posibilidad de que el presidente Donald Trump ponga un número de estados bajo jurisdicción federal, o de plano decrete un estado de emergencia para asumir el control total de los comicios.
El eje de la preocupación está en la creciente formulación de activistas conservadores o derechistas, sobre supuestos fraudes electorales, cometidos o por realizarse, en estados republicanos y demócratas por igual.
De hecho, el propio presidente Trump ha señalado durante años su desconfianza en el sistema electoral, que es controlado tradicional y legalmente por cada estado. Pero Trump es un hombre al que no le gusta perder y, desde su derrota en noviembre de 2020, ante el demócrata Joe Biden, insiste en que fue resultado de trampas, incluso la votación ilegal de residentes no ciudadanos o de inmigrantes indocumentados, por la manipulación de las máquinas electrónicas usadas para la votación o supuestos problemas en el recuento.
El hecho es que Trump cree que no pudo haber perdido sin haber sido objeto de trampas. En parte, su creencia y la de algunos de sus seguidores se basa en que perdió en votaciones muy reñidas, tanto que la diferencia de diez o quince mil votos pudo cambiar el resultado en estados donde hubo cinco o seis millones de sufragios.
En esas condiciones, Trump ya dedicó los últimos seis años primero a tratar de rebatir el resultado electoral, incluso mediante un motín protagonizado por sus partidarios el 6 de enero de 2021, cuando ocuparon por la fuerza el edificio del Capitolio del Congreso estadounidense. Y desde que resumió el poder, en enero de 2025, Trump encargó a funcionarios de su nuevo gobierno, investigar las posibilidades de fraude electoral que hubieran ocurrido en 2020.
Ahora, de acuerdo con analistas, se preocupa por la forma en que se desarrollaron las votaciones de noviembre, y mucho más por resultados, que por lo pronto parecen anunciados por su creciente impopularidad y el rechazo a sus políticas.
Por lo pronto, algunos de sus aliados más radicales hablan de la necesidad de un estado de emergencia que ponga toda la elección bajo la autoridad federal y justifique el uso de agentes de policía federales, incluso de manera muy especial los de la Patrulla Fronteriza o el ICE (Inmigración y Aduanas) para desalentar la participación de personas "indebidas". Por alguna razón, coincide con reportes sobre un creciente rechazo latino a Trump.
El hecho es que a menos de seis semanas de la votación, el tres de noviembre, las elecciones de medio término parecen cada vez más importantes para la democracia estadounidense.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1