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El partido busca fortalecer liderazgos y evitar fracturas ante el reto de mantener su hegemonía en 2027
08:51 viernes 1 mayo, 2026
Jalisco
De cara al proceso electoral de 2027, el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha comenzado una serie de ajustes en su dirigencia nacional, en un contexto marcado por la magnitud de los cargos que estarán en disputa y por la necesidad de fortalecer su operación política interna. En entrevista, el politólogo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Dr. Jorge Rocha Quintero, explicó que estos cambios responden a la proximidad de una elección “de gran envergadura”, en la que se renovarán 17 gubernaturas, los 500 diputados federales, los congresos locales de las 32 entidades y más de dos mil 400 presidencias municipales. “El proceso electoral prácticamente ya comenzó, y eso obliga a los partidos, particularmente a Morena, a reacomodar sus estructuras internas”, señaló. Entre los movimientos más relevantes, destacó la salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional para integrarse al gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, así como la llegada de Ariadna Montiel a la presidencia del partido. También mencionó la incorporación de Citlalli Hernández para fortalecer alianzas políticas y la reconfiguración en áreas estratégicas como la Secretaría de Organización. Para Rocha Quintero, existen tres razones principales detrás de estos ajustes. La primera es el bajo protagonismo que, a su juicio, tuvo la dirigencia actual en procesos recientes, donde no logró posicionar la agenda pública acorde al peso político del partido. “La presencia de la dirigencia nacional no se corresponde con el tamaño de la maquinaria de Morena, que requiere liderazgos fuertes, eficientes y con mayor visibilidad”, afirmó. En segundo lugar, subrayó la necesidad de contar con perfiles con mayor capacidad de negociación ante el reto que implica la designación de miles de candidaturas y la construcción de alianzas rumbo a 2027. Finalmente, señaló que estos cambios también reflejan la nueva dinámica interna del partido, en la que ya no está presente de forma directa el expresidente Andrés Manuel López Obrador como principal articulador político. “Hoy vemos una disputa interna más clara entre grupos cercanos al lopezobradorismo y al proyecto de Claudia Sheinbaum, lo que exige una dirigencia con mucho oficio político para evitar fracturas”, explicó. Sobre el perfil que deberá tener la nueva dirigencia, el especialista consideró indispensable que cuente con experiencia, capacidad de conciliación y habilidad para procesar acuerdos en un escenario complejo. En cuanto a la próxima discusión sobre la reforma de estatutos del partido, Rocha Quintero identificó como temas críticos la posible restricción para que familiares de gobernadores compitan por cargos, así como la necesidad de redefinir la relación entre el partido y la Presidencia de la República. “Hoy no está claro cómo se articula Morena con la presidenta. Es una relación que deberá institucionalizarse, a diferencia de lo que ocurría con López Obrador”, apuntó. Asimismo, advirtió que el partido enfrenta pendientes importantes en materia de democracia interna y organización estatal, donde —dijo— existen conflictos y falta de reglas claras. Finalmente, el académico consideró que, si bien no se vislumbra una ruptura interna inmediata, Morena sí enfrenta riesgos relevantes si no logra consolidar acuerdos. “Los principales riesgos son perder la mayoría calificada en la Cámara de Diputados o no retener y ampliar su presencia en las gubernaturas. Todo dependerá de su capacidad de negociación interna”, concluyó.