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Abril “rescató” las pensiones, pero dejó más dudas que calma
00:10 lunes 11 mayo, 2026
Colaboradores
Mientras medio país habla de inflación, desaceleración económica y empleos cada vez más apretados, hubo un dato que pasó casi silencioso y que, en realidad, debería tener a millones de mexicanos poniendo atención: las Afores registraron el mejor mes de ganancias en la historia del sistema. Más de 347 mil millones de pesos aparecieron de golpe en abril después del descalabro brutal de marzo. Suena espectacular, claro. El problema es que también dejó al descubierto que el retiro de los mexicanos depende cada vez más de la volatilidad global que del crecimiento real del país.
Y es que mientras el PIB mexicano se contrae, el ahorro de retiro se mueve al ritmo de Wall Street, de los conflictos en Medio Oriente y de las decisiones tecnológicas de gigantes internacionales. Es decir, el trabajador mexicano promedio puede pasar años sin aumentos salariales importantes, pero su pensión puede subir o desplomarse dependiendo de una guerra, una crisis energética o una caída bursátil a miles de kilómetros. Esa es la nueva realidad financiera del país, y seguimos fingiendo que las Afores son una especie de cuenta de ahorro tradicional cuando en realidad funcionan como enormes fondos de inversión expuestos al nerviosismo del mercado global.
El récord histórico de abril se celebró rápido, pero casi nadie explicó por qué marzo había sido tan devastador. Y menos aún cuántas personas entienden realmente dónde está invertido su dinero. Millones de trabajadores no saben qué Siefore tienen, cuánto pagan de comisión o si su Afore está dando rendimientos competitivos frente a otras. El sistema apostó durante años a la desinformación silenciosa, es decir, mientras la gente no preguntara, el modelo seguía caminando solo. Hoy las apps muestran números verdes y mensajes optimistas, pero muy pocos explican qué pasa cuando el mercado entra en pánico justo cuando alguien está a pocos años de jubilarse.
Lo más delicado no es la volatilidad. Lo verdaderamente preocupante es la fragilidad financiera de una generación que llegará al retiro con ahorros insuficientes, informalidad laboral acumulada y una dependencia enorme de mercados que no controla. México presume un sistema pensionario “robusto”, pero millones de personas siguen sin saber cuánto recibirán realmente al final de su vida laboral. Y ahí está la contradicción brutal, ya que las Afores pueden romper récords históricos, mientras el ciudadano promedio sigue sintiendo miedo de envejecer sin dinero suficiente.
El debate ya no debería ser únicamente cuánto ganó el sistema este mes. La pregunta importante es ¿Quién está enseñándole a la población a entender el juego financiero donde literalmente se está apostando a la vejez? Porque mientras las Afores celebran plusvalías históricas, el verdadero riesgo sigue intacto, y millones de mexicanos tienen invertido en su futuro sin saber realmente cómo funciona.