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La cena empezó antes de poner la mesa… y ya se están peleando el postre
00:10 martes 17 febrero, 2026
Colaboradores
En política hay reglas no escritas, como en las familias grandes: primero se cocina, luego se sirve y al final se reparten los platos. Pero hay partidos que decidieron saltarse el orden y empezar la pelea desde la cocina. A dos años de las elecciones, el “destape” de un aspirante a la Alcaldía cayó como cuchara en olla ajena: ruido, sorpresa y caras largas. Sobre todo porque en esa misma casa ya había alguien que llevaba tiempo preparando la receta.
Lo que estamos viendo no es solo un anuncio anticipado, es una jugada que mueve el tablero completo. Cuando un partido destapa a alguien con tanta anticipación, rara vez es casualidad. Puede ser una forma de medir reacciones, de distraer la atención de otros problemas o, más común de lo que parece, un mensaje directo para el otro aspirante: “hasta aquí llegaste”. En términos de barrio, es como cuando el dueño del equipo anuncia nuevo capitán mientras el actual sigue entrenando.
Aquí la pregunta no es quién quiere la candidatura, sino quién decidió acelerar el reloj. Porque alguien gana con este movimiento. Uno de los aspirantes gana reflectores y posicionamiento; el partido prueba la temperatura del electorado; y quienes operan desde arriba muestran control del juego. Pero también hay pérdidas claras: el otro contendiente queda debilitado, la militancia se divide y el proyecto político empieza a parecer más una competencia interna que una propuesta para gobernar.
El problema es que estas disputas tempranas tienen efectos que no siempre se miden. Cuando un partido se pelea la herencia antes de tiempo, lo que exhibe es falta de acuerdos internos, desgaste anticipado y una lucha por el poder que puede terminar alejando a los votantes. La historia política está llena de equipos que se rompieron por conflictos internos mucho antes del silbatazo final. El desgaste empieza desde ahora, y dos años pueden ser una eternidad cuando el pleito es público.
Al final, el destape adelantado no sólo revela aspiraciones personales, también muestra el estado real del partido: su unidad, su disciplina y su capacidad para resolver conflictos sin hacerlos espectáculo. Porque en política, como en cualquier casa, cuando la pelea se escucha hasta la calle, el problema ya no es quién se queda con el cargo, sino tener la certeza de si la casa seguirá en pie cuando llegue la elección.
¡Hasta mañana!