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La muestra reúne a ocho arquitectos que han encontrado en el arte un territorio propio para explorar otras sensibilidades y otras formas de expresión
16:57 jueves 27 agosto, 2026
San LuisHay profesiones que enseñan a mirar. La arquitectura es, quizá, una de ellas. Antes de levantar un muro, dibujar una perspectiva o imaginar un edificio, el arquitecto aprende a observar. Descubre cómo la luz modifica un espacio, cómo una textura puede provocar una sensación, cómo una proporción puede generar armonía y cómo un vacío puede decir tanto como un volumen. Esa manera particular de mirar no desaparece cuando el arquitecto abandona el tablero de dibujo. Por el contrario, puede acompañarlo hacia otros territorios de la creación. Es precisamente ahí donde comienza el diálogo que propone “Somos • Arquitectos • Arte”, exposición colectiva inaugurada el pasado 26 de agosto de 2026, en la Galería PI tres.1416, del Colegio de Arquitectos de San Luis Potosí A.C. (CASLPAC). La muestra reúne a ocho arquitectos que han encontrado en el arte un territorio propio para explorar otras sensibilidades y otras formas de expresión: Ernesto Alejandro Ochoa Guerra, Alejandro Castillo Orejel, Enrique Esquivel Rodríguez, José Eduardo Briones Rivera, Esperanza Aguilar Díaz de León, Margarita Torres Ruíz, Andrés Roy Hardy Martínez y Edmundo Enrique Zarate Lupercio. Son ocho nombres, pero también ocho maneras de mirar. Y esa diversidad es, precisamente, una de las mayores riquezas de la exposición. LA ARQUITECTURA COMO FORMA DE MIRAR Durante la inauguración, la presidenta del Colegio de Arquitectos de San Luis Potosí, Silvia Guadalupe Sánchez Martínez, compartió una reflexión que toca el corazón de la muestra. “Me da muchísimo gusto recibirlos hoy en nuestro Colegio para compartir un encuentro que, de alguna manera, nos permite mirar a la arquitectura desde otro lugar”, expresó. Sus palabras sirvieron para recordar que arquitectura y arte han caminado juntos desde tiempos remotos. Ambas disciplinas nacen de una necesidad profundamente humana: crear, ordenar, interpretar y transformar. El arquitecto trabaja con el espacio, pero también con la percepción. Aprende a reconocer la belleza de una sombra, el equilibrio de una composición, el carácter de un material y la emoción que puede producir un determinado ambiente. Por eso, cuando esa mirada abandona momentáneamente la arquitectura construida y se encuentra con la pintura, la fotografía u otras expresiones artísticas, no deja de ser arquitectónica. Simplemente encuentra otro lenguaje. La presidenta del CASLPAC lanzó entonces una pregunta que bien podría acompañar al visitante durante todo el recorrido: “¿Dónde termina la mirada del arquitecto y dónde comienza la del artista... o quizá nunca han estado separadas?” No existe una respuesta única. Tal vez tampoco sea necesario encontrarla. MARGARITA TORRES: CREAR Y ABRIR CAMINOS Dentro de esta iniciativa destaca de manera particular la participación de la arquitecta Margarita Torres Ruíz, quien además de formar parte de los artistas que integran la exposición, tiene a su cargo la comisión de la galería del Colegio de Arquitectos de San Luis Potosí. Su participación adquiere así una doble dimensión: la de creadora y la de promotora de un espacio destinado precisamente a que la expresión artística tenga presencia dentro de la comunidad arquitectónica. OCHO MIRADAS SOBRE EL MUNDO “Somos • Arquitectos • Arte” no pretende demostrar que todos los arquitectos son artistas. Su mérito está en algo más interesante: mostrar que la formación arquitectónica puede alimentar una sensibilidad artística singular. Los participantes llegan a la exposición desde recorridos y experiencias diferentes. Sus obras hablan de distintas inquietudes y revelan que la creatividad no se manifiesta de una sola manera. Hay en la muestra una invitación a mirar despacio. A detenerse frente a una obra y preguntarse qué hay detrás de ella. Qué observa el arquitecto que la creó. Qué recuerdos, emociones o preguntas motivaron esa imagen o esa composición. Porque toda obra artística es, en cierta medida, una forma de revelar al creador. Y cuando quien crea ha sido formado para pensar en espacios, proporciones, estructuras y relaciones visuales, el resultado puede adquirir una personalidad particular: una obra en la que la disciplina y la intuición no se contradicen, sino que dialogan. UN COLEGIO QUE SE TRANSFORMA EN ESPACIO CULTURAL La inauguración incluyó un conversatorio previo al recorrido formal por la exposición, una decisión que permitió que el público no sólo contemplara las obras, sino que reflexionara sobre el vínculo entre las dos disciplinas. El Colegio de Arquitectos busca, con este tipo de encuentros, abrir cada vez más espacios para la convivencia, el diálogo y el reconocimiento de las distintas facetas de sus integrantes. La Galería PI tres.1416 se convierte así en algo más que un espacio expositivo. Es un punto de encuentro entre el gremio y la sociedad; un lugar donde la arquitectura puede conversar con la pintura, la fotografía y otras expresiones de la cultura. Y en esa apertura existe también una declaración de principios: la arquitectura es una disciplina técnica, pero también profundamente sensible. Construir requiere conocimientos, pero imaginar requiere sensibilidad. Diseñar implica resolver, pero también soñar. Habitar un espacio es una experiencia física, aunque muchas veces también es emocional. Por eso el arte no resulta ajeno al arquitecto. Quizá siempre estuvo ahí, acompañándolo desde el primer trazo. EL ARTE COMO OTRA FORMA DE HABITAR Al final, “Somos • Arquitectos • Arte” plantea una idea sencilla, pero poderosa: que crear un edificio y crear una obra artística pueden partir de una misma necesidad: dar forma a aquello que primero existe como una idea, una sensación o una emoción. El arquitecto transforma el espacio. El artista transforma la mirada. Y ambos, en esencia, buscan provocar algo en quien contempla, recorre o habita su creación. La exposición inaugurada en el Colegio de Arquitectos de San Luis Potosí permite descubrir justamente esa frontera difusa entre ambas disciplinas. Quizá por eso la pregunta de Silvia Guadalupe Sánchez Martínez permanece flotando después del recorrido: ¿Dónde termina el arquitecto y dónde comienza el artista? Tal vez la respuesta esté en las propias obras. Tal vez no exista frontera. Tal vez el arquitecto nunca deja de ser artista; simplemente cambia el instrumento con el que construye. Porque hay quienes levantan edificios. Y hay quienes, además, levantan imágenes, colores, emociones y mundos posibles.
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