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La determinación de cancelar su visa, sin embargo, podría tener que ver más con cuestiones ideológicas o sospechas
00:10 miércoles 19 agosto, 2026
Colaboradores
Confieso que no acabo de entender si la decisión estadounidense de cancelar la visa a "Andy" López es un delito de lesa majestad que merece el rechazo nacional, una medida de presión política o una lesión autoinfligida.
Para muchos mexicanos, la pregunta gira en torno a la queja del presunto injerencismo de Estados Unidos y si podría asociarse con acusaciones sobre presuntas complicidades delictivas que han recorrido ya por algún tiempo las redes sociales y políticas mexicanas.
La determinación de cancelar su visa, sin embargo, podría tener que ver más con cuestiones ideológicas o sospechas que con los presuntos delitos que se le atribuyen.
De hecho, si no fuera así, podrían haber sido un poco pacientes y esperar que viajara a Estados Unidos para detenerlo al entrar, como ya han hecho en otros casos.
Lo cierto es que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum dice que tales especulaciones son falsas. La oposición –sorpresa– dice lo contrario.
Y la verdad, a menos que sea un caso representativo de los muchos abusos que ya han perpetrado las autoridades estadounidenses contra migrantes indocumentados, documentados y turistas mexicanos, no veo la ofensa nacional.
No acabo, francamente, de entender la intensidad de la reacción del gobierno.
Sí, se trata del segundo hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, fundador de Morena, el partido en el poder, pero no es él.
Pero es un mayor de edad, un ciudadano privado que trata de hacer carrera política, así sea a la sombra de su padre, y actualmente aspira a ser diputado federal por un distrito en su natal Tabasco.
¿Es algún líder nacional de enorme trascendencia ideológica? La verdad, no lo creo ¿Se trata acaso de un caudillo que excita la imaginación de los mexicanos? Pues no parece. A menos, claro, que estemos en una nueva forma de elitismo.
Que tenga ambiciones políticas es legítimo. Que evidentemente tiene apoyo entre los aliados del expresidente es obvio.
Pero crear una crisis internacional porque le cancelaron la visa estadounidense parece exagerado, como mínimo.
Es en todo caso, una decisión de las autoridades de aquel país. Y tengan o no razón, es su derecho, y a gustar o no, un ejercicio de su propia soberanía nacional.
Los voceros del partido en el poder han convocado a reuniones informativas, a mítines políticos, a señalamientos sobre la presunta violación estadounidense a la soberanía mexicana por la cancelación de la visa a "Andy" López.
Quizá tengan razón en torno al injerencismo, por cuanto el quitarle la autorización de entrar lo pone, a él y su partido, en una zona gris, donde algunos o muchos pueden enfrentar consecuencias por moverse en esa ambigüedad que ha marcado a políticos mexicanos ante el embate de grupos delictivos.
Pero la verdad sea dicha, las relaciones bilaterales son mucho más complicadas y con problemas de lejos más importantes que la visa de "Andy".
Por José Carreño