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En la Albania de Ypi, la libertad cambió de bando –del comunismo al capitalismo– pero siguió quedando a deber
00:00 domingo 26 abril, 2026
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“¡Oh, Libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!” gritó Marie-Jeanne Philippon, mejor conocida como Madame Roland, el 8 de noviembre de 1793. Fueron sus últimas palabras antes de que la guillotina del terror jacobino le cortara la cabeza. Al pronunciarlas en ese momento, sobre el cadalso, marcó con su propia sangre la ironía de tantas revoluciones que –en nombre de ese principio– terminan devorando incluso a quienes lucharon por ellas. Libre. El desafío de crecer en el fin de la historia (Anagrama, 2023) es un relato biográfico que le sigue el rastro al sentido cambiante de esa palabra –“libertad”– durante la infancia y la adolescencia de su autora, Lea Ypi (Tirana, 1979). El año de 1990 es la bisagra entre una y otra etapa en su Albania natal: primero la del comunismo, que se proclamaba emancipador al tiempo que vigilaba, adoctrinaba y reprimía; después la del capitalismo, que se presumía redentor pero generaba abandono, saqueo y desamparo. La suya es una historia de la libertad como promesa incumplida, de la claustrofobia de la dictadura a la intemperie del mercado. Ypi narra ese quiebre desde la perspectiva de una niña que todavía cree en el lenguaje de un mundo que se está desmoronando, y luego desde la de una adolescente que descubre que el lenguaje del mundo que está naciendo tampoco nombra lo que está viviendo. Entre una y otra, la autora registra las desilusiones de un vertiginoso aprendizaje político. Como decía un chiste cruel de aquella época, dos amigos rusos se encuentran y uno le dice al otro: “¿Sabes que todo lo que nos contaba el Partido sobre el comunismo era mentira?”. El amigo le responde: “Lo peor no es eso, es que todo lo que nos decía del capitalismo es verdad”. El libro evoca dicha transición más en términos domésticos que doctrinarios. El colapso y la apertura comparecen a través de la vida familiar, del trabajo de los padres, de la precariedad cotidiana, de la descomposición del entorno social. La asfixia y la escasez del viejo régimen van cediendo su lugar a la avaricia y la inseguridad del nuevo. Libre evita desechar la libertad como un concepto engañoso; más bien impugna la facilidad con que se le manipula. Muestra cómo esa palabra conservó su poder al pasar de un orden a otro, aunque la experiencia que promete siguió quedando a deber en uno y otro caso. Su argumento desemboca en una incomodidad muy fértil: la que obliga a pensar los principios menos como proclamas que como problemas. Ypi no degrada la libertad como aspiración; al contrario, lo que hace es devolverle gravedad. La rescata del himno, de la consigna y de la pose. Describe la experiencia del cambio histórico sin nostalgia ni triunfalismo, con una lucidez forjada en un doble desencanto, pero que no renuncia a la esperanza de ser libres: “cuando cuesta trabajo ver con claridad hacia el futuro, hay que pensar qué se puede aprender del pasado”. POR CARLOS BRAVO REGIDOR Únete a nuestro canal de WhatsApp para no perderte la información más importante 👉🏽 https://gmnet.vip/7Be3H