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El chairismo ya se escabechó el sistema de salud, con el de distribución de medicamentos y el de vacunación incluidos
00:01 jueves 6 agosto, 2026
Colaboradores
El viernes llegué en coche, como todos los días, a las instalaciones de El Heraldo, empuñé, como todos los días, el teléfono, y abrí, como todos los días, la aplicación para el parquímetro. A diferencia de lo que pasaba todos los días, la aplicación no sirvió. De esa manera, la 4T dio un paso más hacia el récord perfecto, eso que en el beisbol sería batear para un porcentaje de mil: hace picadillo cada cosa que toca, sin excepciones.
Así que le eché unas monedas al parquímetro, con problemas para anotar la placa porque las teclas estaban mengambreadas y no respondían, y enfilé a la cabina, al radio, tratando de hacer una lista mental de los pendientes que le quedan a la Cuarta en términos de devastación. De lo que le falta por machacar.
Es poco. El chairismo ya se escabechó el sistema de salud, con el de distribución de medicamentos y el de vacunación incluidos; las estancias del IMSS, reemplazadas (bueno, no) con quién sabe qué versión pirata; parcialmente, el Museo de Antropología, con goteras y huelgas de la vigilancia; el Metro, que traía sus muchas fallas, pero no se incendiaba-ahumaba-inundaba todos los días; la educación, que volvió a poner en manos de la CNTE, sólo para que la CNTE se le rebelara y se lanzara a bloquear el país; el aeropuerto Benito Juárez, que era de tercer mundo y terminó a niveles de tercer y medio o cuarto; la emisión de licencias, que no salen porque no hay insumos para imprimirlas; la de placas, por razones parecidas, y el Canal Once, tomado por no sabemos quiénes y haciendo sus programas en algo así como la lonchería de la esquina, o la oficina del padrino del camarógrafo.
Eso, por lo que respecta a lo que ya existía. Porque luego están las creaciones del morenismo gobernante, sus aportaciones, que incluyen una refinería con derrames, inundaciones e incendios; un Tren Maya, que nos cuesta 25 millones al día por sus “pérdidas operativas” y que ya sufrió tres accidentes de consideración desde 2024; otro tren, el del Interoceánico, con un accidente cada mes y medio, el peor de los cuales mató a 14 personas; una vacuna destinada a enfrentar la primera cepa de Covid que sigue sin estar en circulación, y una línea aérea, Mexicana, que perdió más de 900 millones el año pasado y que, al último corte de caja, contaba con ocho aviones.
En fin, que el morenismo puede sentirse orgulloso: queda poco por reventar; el objetivo está prácticamente alcanzado. No se me ocurren muchas sugerencias que hacer, en términos de alcanzar una especie de clímax de excelencia destructiva. Tal vez podrían arremeter contra el Alcoholímetro, que podría, si no dirigir, al menos supervisar uno de los bodocones, o directamente la Suprema Corte.
Por supuesto, esta columna es una tribuna democrática. Se aceptan sugerencias de los amables lectores.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09