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Ayer, desde el Monumento a la Revolución, la presidenta dejó en claro la decisión que ya tomó: su gobierno no entregará a los políticos de su partido
00:10 martes 2 junio, 2026
Colaboradores
El de ayer fue el discurso más radical que se haya dado en tiempos de la 4T. En los ocho años en que Morena ha gobernado, ningún otro implicó tanto como el pronunciado ayer por la presidenta Claudia Sheinbaum. Y ocurrió justo cuando la relación México-EU atraviesa su peor momento, en medio de una profunda desconfianza mutua y una crisis provocada por señalamientos desde el norte del río Bravo contra narcopolíticos morenistas.
Ayer, desde el Monumento a la Revolución, la presidenta dejó en claro la decisión que ya tomó: su gobierno no entregará a los políticos de su partido ligados al narco. No dejarán de protegerlos, aunque ello implique tensar de más la relación más importante que México tiene con cualquier otro país (85% de nuestras exportaciones son a EU), y aunque la ruptura asome la cabeza.
Sheinbaum y su partido no soltarán al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y compañía. Hacerlo, lo hemos dicho, implicaría el desmoronamiento del partido, comenzando por la cúspide, que encarna AMLO.
De lo mucho que se dijo, lo neurálgico queda sintetizado en este fraseo:
“Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación: ¡estamos hablando de injerencia!”, espetó.
La presidenta se adelanta a lo inminente: EU pedirá en extradición a decenas de políticos mexicanos más por vínculos con el narcotráfico, y su gobierno no los entregará.
Sheinbaum, presionada por el ala dura de Morena -capitaneada desde Palenque- ha decidido conducir a su gobierno a un laberinto, sin percatarse el alto costo que traerá para su joven sexenio y para todo el país cobijar narcopolíticos.
-Off the récord
Ojo con lo que ocurre en Durango. Otra vez está atrapado en un huracán Francisco Javier Hernández Flores, exdelegado de Sedesol y actual funcionario del Órgano de Administración Judicial (OAJ), a donde llegó hace apenas unos meses. De nuevo surgen cuestionamientos por presuntas irregularidades y posibles beneficios obtenidos mediante influencias administrativas. Cuando el río suena… Hernández Flores ya había sido señalado durante su paso por Sedesol por supuestas anomalías relacionadas con despensas, materiales de construcción y apoyos sociales que no habrían llegado a sus beneficiarios. Ahora resurgen las dudas luego de versiones sobre la presunta compra de un departamento de lujo valuado en unos 10 millones de pesos. La operación podría rastrearse mediante un folio del Registro Público de la Propiedad, el RPP 1464319-31-1, relacionado con movimientos de compra-venta del inmueble… Pero no es el único frente abierto. Dentro del entorno judicial ya hay inconformidades por presuntos favoritismos y movimientos internos irregulares desde su llegada. Se van sumando voces que piden investigar el origen de los recursos y posibles conflictos de interés. Nos adelantan que incluso ya hay peticiones para que intervengan las propias autoridades del OAJ para revisar el caso.