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El gobierno federal anunció que se reducen de 17 a sólo dos los motivos para reservar datos oficiales: interés público y seguridad nacional
00:01 lunes 10 agosto, 2026
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El gobierno de Morena ayer se quiso colgar una medalla que no le queda. Presumió ser el más transparente en la historia, pero la realidad tiene otros datos y los desmiente. No hay transparencia, sino opacidad. No hay rendición de cuentas, sino ocultamiento. El gobierno federal anunció que se reducen de 17 a sólo dos los motivos para reservar datos oficiales: interés público y seguridad nacional. Pero las cosas no son como las pintan. Porque bajo la etiqueta de “seguridad nacional” el paraguas de opacidad es enorme. Con ese pretexto se han blindado y seguirán blindándose algunos de los expedientes más cuestionados de la administración pública. El Tren Maya, por ejemplo, caracterizado por el sobreprecio —de un presupuesto original de 150 mil millones de pesos a más de 500 mil— y un severo impacto ambiental en la zona, está bajo llave: nadie puede conocer detalles del ecocidio que implicó talar más de siete millones de árboles, los contratos a proveedores consentidos y los costos de la obra. La inservible Megafarmacia del Bienestar, es otro caso. Más de cuatro mil millones de pesos que nadie sabrá cómo ni en qué se gastaron bajo el “argumento” de la “seguridad nacional”. Uno más: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que no logra despegar y apenas tiene siete millones de pasajeros al año; 13 millones de personas menos que lo estimado. O la faramalla de la compraventa del avión presidencial, que terminó siendo malbaratado y cuya imagen protagonizó una rifa surreal. A la “seguridad nacional”, se suma la “reserva de datos por hasta cinco años” que también ha servido para congelar expedientes de seguridad y corrupción que comprometen políticamente al gobierno en turno. Los casos los conocemos todos. El fallido “culiacanazo” en 2019, por ejemplo, cuando AMLO dio la orden de liberar a Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán. Otro: la tragedia de la pipa en el puente de La Concordia en Iztapalapa del año pasado, que dejó decenas de muertos y heridos. O la investigación sobre el asesinato del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, el día que el hoy gobernador con licencia Rubén Rocha Moya iba a reunirse con El Mayo Zambada, según palabras del propio líder del Cártel de Sinaloa. La lista es larga. Todos esos casos seguirán ocultos y bajo llave. Eso del “gobierno más transparente” no es más que saliva y mentira. Por Manuel López San Martín