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Son reuniones que, en cierta forma, son obligatorias en este momento de un orden mundial en transición. Pero de acuerdo con algunas fuentes
00:10 sábado 31 octubre, 2026
Colaboradores
En las próximas seis semanas habrá tres eventos que demandarán la asistencia de jefes de gobierno: la Trigésima Reunión Iberoamericana en España, el encuentro de la Cooperación Asia-Pacífico (APEC) en China y la "Cumbre" de las 20 economías más grandes del mundo -el G-20- en Mar-a-Lago, en Estados Unidos.
Son reuniones que, en cierta forma, son obligatorias en este momento de un orden mundial en transición. Pero de acuerdo con algunas fuentes, que ojalá se equivoquen, la presidenta Claudia Sheinbaum no asistirá a la Cumbre Iberoamericana la próxima semana en España.
Si fuera así, con o sin disculpas, sería un error en más de un sentido.
Cierto, en apariencia es la de menor consecuencia: es además un bloque de relativo menor peso económico. Pero reúne a los países hispano y luso parlantes de un hemisferio donde el peso mayor está en la potencia estadounidense y en el que hasta el domingo había lo que parecía una imparable marea de derecha.
Podría decirse que el bloque de izquierda, o progresista, estaría representado por el anfitrión Pedro Sánchez, presidente del gobierno español; el recién reelecto Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; el uruguayo Yamandú Orsi, y el guatemalteco Bernardo Arévalo. Y la presidenta Sheinbaum, si va.
Es probable que estén también el chileno José Antonio Kast, la peruana Keiko Fujimori, el colombiano Álvaro de la Espriella y otros considerados de derecha. Pero que México no puede, ni debe, ignorar.
Esas presencias tendrían un mensaje de pragmatismo: la diferencia en las ideologías no los hace desaparecer del mapa, ni de la realidad, y menos en una comunidad identificada por idioma y cultura.
Estaría ciertamente la posible presencia, más o menos irritante del presidente argentino, Javier Milei, que tampoco ha decidido si viaja y no solo aparece como absurdamente intervencionista sino que parece contento con lanzar insultos a su alrededor con la ilusión de que sus votantes olvidarán sus crecientes problemas domésticos o de que tiene la protección del gobierno del presidente Donald Trump.
Más allá, la ausencia del jefe de gobierno mexicano, en este caso presidenta, sería la tercera en las últimas tres reuniones de su tipo y, a querer o no, podría interpretarse de forma equívoca o hasta negativo a pesar de expresiones oficiales.
Las otras dos son importantes, y mucho, en términos de geopolítica y economía.
La reunión de la APEC, la cumbre del G-20, son de enorme relevancia económica y sitios donde la conexión y la comunicación con otros jefes de gobierno compensan de hecho que el centro de atención sean las entrevistas entre los líderes de los tres grandes hegemones, Estados Unidos, Rusia y China, sus juegos de "realpolitik" y su pretensión de dividirse el planeta en zonas de influencia.
México tiene la ventaja y el problema de estar profundamente integrado en América del Norte, pero eso no quiere decir que deje de explorar alternativas económicas o diversificar sus relaciones políticas.
La Doctrina "Güera" Rodríguez, "fuera de México todo es Cuautitlán" ya no funciona.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1