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La seguridad que se anuncia, pero nunca se mide
00:10 viernes 30 enero, 2026
Colaboradores
La reciente reunión en la zona Industrial de San Luis Potosí se presentó como un avance: autoridades de seguridad sentadas con empresarios, protocolos reforzados y promesas de coordinación. El mensaje oficial fue ordenado, correcto, casi tranquilizador. Pero bastó leer con calma para notar lo evidente: se habló mucho de estrategia y muy poco de resultados. En seguridad pública, esa diferencia no es menor.
Los datos visibles son los de siempre: mesas de trabajo, vigilancia, capacitación, videovigilancia y coordinación con seguridad privada. Todo suena bien, todo es técnicamente correcto. Lo que no aparece es lo esencial: ¿cuántos robos hay hoy en la Zona Industrial?, ¿en qué horarios?, ¿en qué tramos?, ¿con qué frecuencia se ataca al autotransporte? Sin números no hay diagnóstico, y sin diagnóstico no hay forma de saber si la estrategia responde a una urgencia real o solo cumple con la agenda institucional.
También llama la atención lo que no ocurrió. El titular de la Secretaría de Seguridad no estuvo presente y optó por enviar representantes operativos. No es un detalle menor. Cuando la cabeza no se sienta a la mesa, el mensaje implícito es que el tema se mantiene en el plano técnico, no político. La seguridad del principal motor económico del estado se atiende, sí, pero sin elevar el nivel del compromiso público ni asumir costos visibles.
Hay otro elemento que pasa casi desapercibido: el peso que se carga sobre las empresas. Supervisión diaria con seguridad privada, mejora de CCTV, capacitación interna. Todo eso implica inversión, tiempo y responsabilidad trasladada. El Estado coordina, acompaña y supervisa, pero no queda claro si incrementará presencia policial, recursos o capacidad operativa propia. En los hechos, la prevención parece descansar más en la infraestructura privada que en el fortalecimiento del estado de fuerza.
Al final, el problema no es la reunión ni la estrategia anunciada. El problema es la falta de indicadores públicos, plazos y metas claras. Sin ellos, cualquier reforzamiento se vuelve una promesa difícil de evaluar y fácil de repetir. La Zona Industrial no necesita solo mensajes de coordinación; necesita que se demuestre, con hechos, que mañana será más segura que hoy. Mientras eso no se pueda medir, ni demostrar, la estrategia seguirá existiendo solo en los comunicados.
¡Excelente fin de semana!