Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Mercancías, escoltas y sirenas
00:10 viernes 6 febrero, 2026
Colaboradores
En San Luis Potosí hay ideas que, de tanto repetirse, terminan normalizando. Una de ellas es que para que la industria funcione sin sobresaltos, la mercancía tenga que salir escoltada, como si se tratara de un convoy en zona de guerra. No es la primera vez que se intenta algo así, pero sí es de las pocas ocasiones en que se asume abiertamente que el problema ya no es esporádico, sino estructural.
El nuevo esquema de caravanas custodiadas por policías estatales y federales en la Zona Industrial parte de un diagnóstico claro: el robo a transporte de carga dejó de ser una excepción incómoda para convertirse en una variable más del proceso productivo. La pregunta incómoda no es si la estrategia ayudará, sino qué nos dice del nivel al que llegó la inseguridad cuando el blindaje se vuelve rutina y no medida temporal.
Porque, seamos honestos, escoltar tráileres no elimina el delito, lo desplaza. Los horarios fijos, las rutas previsibles y la concentración de unidades también generan nuevas oportunidades para quien sabe observar. Además, nadie ha explicado qué pasará fuera de esas ventanas de salida, ni qué ocurre con los tramos donde la patrulla ya no acompaña. ¿El problema se resuelve o solo se mueve unos kilómetros más adelante?
Hay otro ángulo poco mencionado: el costo. No solo el operativo, sino el simbólico. Cuando la autoridad se dedica a proteger mercancía privada con recursos públicos, el mensaje es claro: hay sectores que merecen protección reforzada y otros que deben arreglárselas como puedan. ¿Es una estrategia de seguridad o un paliativo para que la producción no se detenga mientras el fondo del problema sigue intacto?
La gran incógnita no es si habrá menos robos en las primeras semanas —probablemente sí—, sino cuánto tiempo puede sostenerse un modelo así sin convertirse en un parche permanente. Porque cuando una ciudad necesita patrullas para que sus tráileres salgan vivos, el verdadero fracaso no está en la carretera, sino en todo lo que no se quiso corregir antes. Y eso, tarde o temprano, también pasa factura.