Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Hay de funcionarios a funcionarios. Algunos gastan en restaurantes de lujo, otros en sitios de cadena con surimi congelado
00:10 jueves 27 agosto, 2026
Colaboradores
Entre los saldos negativos que dejó mi fugacísimo paso por la función pública hay dos que cabe expresar en cifras: el peso que empecé a recuperar —llegué a la Dirección de TV UNAM hace 20 kilos— y la deuda que acumulé en mi tarjeta de crédito personal.
Mi trabajo al frente de una dependencia universitaria me impedía conservar más fuentes de ingreso adicionales que mi columna periodística semanal pero me pagaba mucho menos que mis empeños previos para el sector privado. Al mismo tiempo, sus usos y costumbres me obligaban a asuntar para la televisora en comidas, desayunos y/o cenas dos, tres, seis y más veces a la semana, y a pagar parte de la cuenta o toda, dependiendo de la agenda y el interlocutor.
Como todo cargo directivo de una instancia pública o privada, el mío contaba con gastos de representación. Decidí no hacer uso de ellos porque 1) si decidía seguir esas mores era por decisión propia; 2) no quería abrir resquicio a dudas sobre mi honorabilidad en un entorno en que intereses personales y de grupo buscaban sembrarlas; y 3) por causas que no detallaré aquí, me parecía imperativo predicar a mi equipo un ejemplo de racionalidad y transparencia administrativas.
Siete meses y medio más tarde, y con varias decenas de miles de pesos diferidos a cuestas, mi balance era inapelable: sale cara la vida del funcionario público probo, en el corazón como en la silueta, en el prestigio como en la cartera. No lo vuelvo a hacer. Y quien la resista sin corromperse tiene, de entrada, mi respeto.
Así Benito Taibo, el director de Radio UNAM a quien plausibles intereses personales y/o de grupo le han montado esta semana un escándalo ridículo, investigando sus gastos en la dependencia y encabezando la noticia con la aseveración de que hace pagar a la Universidad “sus caprichos”: 157 mil pesos en restaurantes entre enero de 2024 y abril de 2026, lo que dividido en esos 28 meses, a razón de 21 días laborales por cada uno, da una afectación diaria de 267 pesotes.
Prometí escándalos y los daré: uno es que medios prestigiados se presten a gacetillas de gatilleros movidos por intereses que sólo a sí mismos sirven; el otro aparece a la luz del afán de Benito por evitar el dispendio en los restaurantes de lujo que acostumbran los altos funcionarios —pienso en los de Avenida de la Paz, donde el ticket promedio oscila entre los mil y los 3 mil pesos por persona—.
Lo enaltece haber optado por establecimientos de cadena donde el consumo por persona rara vez rebasa los mil 100 pesos. El escándalo es lo mal que se come en esos sitios. Como Benito me es entrañable, y como lo respeto porque lo sé probo, le ofrezco —lo mismo que al lector— mi lista de cinco buenos sitios asequibles en el sur de la ciudad. Así lo libero, si no del oprobio injusto, al menos del surimi refrigerado.
Nicolás Alvarado
IG y Threads: @nicolasalvaradolector