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comicios ofrecen la posibilidad o al menos la esperanza de un cambio que altere una ecuación que ha resultado largamente negativa
00:10 lunes 20 abril, 2026
Colaboradores
Con las Presidenciales, Perú parece iniciar un nuevo capítulo de una triste saga. 35 aspirantes se presentaron para tratar de ocupar una posición, que literalmente se ha convertido en un tiovivo, que desecha mandatarios cada año y medio en promedio desde hace una década. Sin embargo, los comicios ofrecen la posibilidad o al menos la esperanza de un cambio que altere una ecuación que ha resultado largamente negativa. Mientras los peruanos votaban, en comicios que no estuvieron del todo bien organizados, por elegir un nuevo presidente, paralelamente, votaron por el establecimiento de un Senado restablecido, para abandonar el Congreso unicameral que desde 1992 ha sido el poder dominante en el país. El nuevo Parlamento tendrá 60 senadores y 130 diputados, pero todavía una impresionante pluralidad de partidos representados. De hecho, se recuerda, por ejemplo, que el ahora encarcelado expresidente Pedro Castillo fue destituido en diciembre de 2022, luego de tratar por su parte de disolver al congreso. Castillo fue electo en 2021 con apoyo del partido Perú Libre, pero menos de un año después había perdido su respaldo y se quedó sin apoyo legislativo. El 7 de diciembre de 2022, Castillo intentó disolver al Congreso, en lo que se definió como un intento de autogolpe, pero los legisladores se le adelantaron y lo destituyeron. Ahora, un viejo poder se levanta para tratar de llegar a la presidencia y, posiblemente, tratar de restablecer el predominio del ejecutivo en la balanza de poderes. Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, fue la vencedora en la primera vuelta de comicios, el domingo pasado. Es la tercera vez que lo logra, aunque en ocasiones anteriores ha sido derrotada en segunda vuelta por coaliciones motivadas, sobre todo, por el temor, tanto a su agresivo estilo derechista como al recuerdo del autoritarismo de su padre, Alberto Fujimori, que gobernó Perú de 1990 al año 2000, y fue destituido, tras acusaciones de corrupción y crímenes de lesa humanidad. Pero desde el año 2000, ha habido 12 presidentes, de los que al menos cuatro han sido destituidos por el Congreso, con acusaciones de corrupción, y casi podría decirse que los peruanos desearían un poco más de estabilidad. Ahora viene un periodo de negociaciones y ajustes entre los más de 30 grupos políticos que participaron en la primera rumba electoral y produjeron tal fragmentación que Fujimori. Ahora, apenas alcanzó 18% del voto. El tal vez más viable competidor en la segunda vuelta sería el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, un afiliado al grupo católico Opus Dei. Pero igualmente sería correcto asumir que pudiera haber negociaciones entre ellos con la idea de consolidar una candidatura única de derecha o negarle la participación a otras fuerzas políticas. Hay dos o tres candidatos que podrían ocupar el ala centroizquierda del espectro electoral peruano, especialmente Roberto Sánchez, un aliado de Castillo. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS COLABORADOR [email protected] @CARRENOJOSE