Vínculo copiado
El resultado es que tenemos un sistema que no propicia la toma de riesgos, sino que infunde miedo de tomarlos
00:10 miércoles 15 julio, 2026
Colaboradores
Hacia finales de 2023 México aprobó finalmente los cambios a la Ley del Mercado de Valores que el entonces Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, impulsó con objeto de auxiliar a que las pequeñas y medianas empresas accedieran al mercado bursátil para levantar capital. Han pasado tres años y esa gran reforma legislativa sólo ha sido un fracaso. Ni una sola empresa mediana ha enlistado sus acciones bajo ese nuevo esquema, llamado de “emisoras simplificadas”.
Es crónica y degenerativa la ausencia de nuevas emisoras, sobre todo medianas, en el mercado de capitales en México. Tras haber sido aprobado aquel cambio, se habló con insistencia de que el siguiente paso debía ser alistar la reglamentación secundaria, cosa que ocurrió en 2024.
El problema parece tener tres orígenes. El primero es la falta de voluntad de las empresas medianas para abrir su capital, elevar su gobierno corporativo y transparentar públicamente sus finanzas. El segundo es la actitud reacia de las casas de bolsa por dar un paso adicional en el impulso a estas empresas para que emitan capital. El tercero es un pobre entendimiento y acompañamiento de la autoridad al proceso de democratización bursátil.
Hace pocas semanas, el presidente de las Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Ángel Cabrera, criticó el proceso por el cual las casas de bolsa concentran su atención en las emisoras triple A; es decir, las mismas de siempre, lo que en su opinión impide que las empresas medianas detonen su crecimiento a partir de la figura de las emisoras simplificadas.
Pero el problema más profundo que tenemos en México tiene que ver con la enfermiza necesidad del Estado de tutelar el buen comportamiento de las inversiones del mexicano común y corriente. Ese es el meollo del asunto: este país no está listo para ver que miles de inversionistas pueden perder repentinamente su inversión en caso de que las acciones que compraron se desfondan de precio. Si ese escenario ocurriera, los burócratas de izquierda saldrían instantáneamente a resguardar al inversionista.
El resultado es que tenemos un sistema que no propicia la toma de riesgos, sino que infunde miedo de tomarlos. En Estados Unidos las cosas son distintas, porque la responsabilidad individual financiera es un pilar del carácter en toda la sociedad. Por eso tan sólo este año ya hay casi 200 empresas adicionales que realizaron ofertas públicas iniciales en el mercado bursátil. Y en todas se puede ganar mucho o se puede perder todo. México no está listo para eso.
RACD
Ayer se realizó la emisión inicial de acciones de la firma Research Alliance Corporation IV (RACD), en Estados Unidos. Se trata de un SPAC (Special Purpose Acquisition Company); es decir, una empresa que se enlista para comprar otras empresas. Levantó 75. millones de dólares.
POR: CARLOS MOTA
COLABORADOR
TIKTOK: @SOYCARLOSMOTA