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La pena ajena invade a quien escucha los denodados esfuerzos del gobierno nacional por deslindarse de la señora Guadalupe Taddei
00:32 viernes 6 noviembre, 2026
Colaboradores
En algunos momentos es grotesco.
En otros, patético y a veces hasta ridículo con ribetes de humor involuntario.
La pena ajena invade a quien escucha los denodados esfuerzos del gobierno nacional por deslindarse de la señora Guadalupe Taddei, cuya hechura ahora resulta inconfesable, porque la gran corruptora del INE, cuyos desmanes, favoritismo, nepotismo y alianzas con proveedores y concesionarios dañaron de manera definitiva la credibilidad de una institución mermada y ahora desconfiable.
Hoy el INE, cuyas corruptelas parecen haber sido toleradas desde la cima con disimulo ante muchas evidencias previas a los videos de todos conocidos, se enfrenta a un escenario como jamás había conocido.
Sus funcionarios fugados, sus consejeros sospechosos, sus servicios internos descascarados y su funcionalidad tan desprestigiada como la del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, su socio en la instauración del sistema electoral reventado, y sin embargo, protegido por el gobierno federal.
El intento de adjudicarle la responsabilidad y hasta el cargo mismo de Taddei y su cártel al anterior consejero presidente, Lorenzo Córdova, es tan feble como ridículo y choca frontalmente con esta declaración de la misma persona:
Ha dicho la señora presidenta (con A):
“… (EI). - La presidenta (Claudia) Sheinbaum sostuvo que Taddei “traicionó la confianza del pueblo de México” y afirmó que las presuntas irregularidades no se pueden defender. Recordó que la exconsejera presidenta fue designada por la Cámara de Diputados mediante insaculación o tómbola, no directamente por el Ejecutivo. Señaló que las responsabilidades deben establecerse por las autoridades facultadas.
También exigió revisar la gestión del expresidente del INE, Lorenzo Córdova (…) Reiteró la consigna: “No mentir, no robar y no traicionar”. Traidora, pues.
Al parecer, cuando se incumple el tercer mandamiento, en automático hay lugar para inducir la violación de los otros dos sabios preceptos, en cuyo cumplimiento se encontrarían la honestidad y las justas políticas públicas de un movimiento al cual le estallan cada semana escándalos de corrupción.
Cuando no se les descarrila un tren, se les viene abajo el Metro, se incendia una refinería o se encharca el país de huachicol con participación de las fuerzas armadas en el contrabando.
Pero se sigue pensando en las soluciones aparentes. Para anular al duopolio de proveedores, se recurre al monopolio de los Talleres Gráficos de la Nación, cuyo antiguo director fue trasplantado de ahí para sembrarlo como consejero electoral, gracias a su pasado tlalpeño con la actual jefa del Ejecutivo.
Una forma un tanto irregular de purificar un órgano constitucional autónomo (podrido por Morena) desde el Palacio Nacional con pretexto de atacar la corrupción. El INE ya ha sido asimilado por el gobierno. Bien podrían nombrar a Manuel Bartlett en memoria de CCS.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADORA
@CARDONARAFAEL