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Ni 1.06 ciento seis millones, casi una tercera parte de la actual población estadounidense. O 31.1 por ciento, si se quiere ser más preciso
00:10 viernes 12 junio, 2026
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De creer a Greg Bovino, que hasta marzo de este año fue líder de la Patrulla Fronteriza y renunció junto a la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, la solución para los problemas de su país está en la deportación de 106 millones de residentes ilegales.
"Mi única preocupación es deportar a los 106 millones de ilegales que están aquí", escribió Bovino en un mensaje de X en el que cita la posibilidad de presentarse como candidato presidencial en 2028 dado el nivel de apoyo que dice haber recibido.
Ni 1.06 ciento seis millones, casi una tercera parte de la actual población estadounidense. O 31.1 por ciento, si se quiere ser más preciso. Nadie sabe de dónde sacó la cifra, aunque no es una sorpresa dado el surgimiento de una idea que solo puede ser definida como absurda, pero se encuentra en círculos antiinmigrantes.
Alguna vez relegada a los rincones más paranoicos de grupos neonazis y de supremacistas blancos, la "remigración" se ha convertido en los últimos años en parte integral del resurgimiento de la derecha en Europa y, desde 2025, en parte del discurso de algunos funcionarios y políticos en Estados Unidos.
Bovino, habría que recordar, era el hombre a cargo de los públicos despliegues de fuerza policiaca en redadas de presuntos indocumentados que llevaron al asesinato policiaco de dos ciudadanos estadounidenses blancos en Minneápolis, en febrero de este año. La reacción pública llevó a las renuncias de Noem y de Bovino.
Originalmente, la idea de la "remigración" planteaba simplemente el retorno voluntario asistido mediante la reintegración de "retornados" a sus países de origen. Pero ahora incluye la deportación forzada. En sus versiones más extremas, no solo incluye a inmigrantes indocumentados, sino también a ciudadanos naturalizados y hasta a integrantes de segundas o terceras generaciones que sean "indeseables".
Los defensores de esta doctrina la justifican bajo teorías de reemplazo demográfico, alegando que la asimilación es imposible y que la expulsión protege la identidad nacional y los recursos sociales. Y en un descuido, hasta de eugenesia, pureza racial.
Que tengan abiertos matices racistas, nazis, o sean de plano violatorias de derechos humanos, normas internacionales y aún justifiquen medidas como la limpieza étnica, con matices genocidas, no parece preocupar mucho a sus promotores.
La "remigración", dicen los expertos, surge simplemente de sentimientos racistas o xenofóbicos, alimentados por el temor a lo que muchos llaman el "gran reemplazo", o sea una gigantesca conspiración para sustituir a la población blanca por inmigrantes o refugiados no blancos, presuntamente para facilitar el control político de un partido.
En el caso estadounidense, el reemplazo se conjuga con la idea de la "reconquista", ese temor de que la llegada masiva de inmigrantes mexicanos tenga la meta última de recuperar para México los territorios perdidos en la guerra de 1848.
El miedo, el racismo, la xenofobia y la incertidumbre son una combinación peligrosa.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1