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Las mayores diferencias, sin embargo, son tanto el tamaño de los respectivos megáfonos como las nuevas condiciones en que se mueven
00:10 sábado 18 julio, 2026
Colaboradores
México y Estados Unidos parecen haber regresado a una época marcada por la necesidad de una convivencia obligada por la geografía, la economía y la geopolítica, pero también por acusaciones contra los pecados del otro, para consumo local.
Las mayores diferencias, sin embargo, son tanto el tamaño de los respectivos megáfonos como las nuevas condiciones en que se mueven.
Y que, por primera vez en un siglo, sectores importantes del país de la paranoia permanente perciben a México como una probable fuente de problemas para su seguridad nacional.
De acuerdo con presentaciones ante el congreso estadounidense, el alcance de los carteles mexicanos del narcotráfico es literalmente global y su impacto se siente lo mismo en el tráfico de cocaína que en la instalación de laboratorios de metanfetamina, lo mismo en Europa que en Australia, en países africanos y, por supuesto, en el continente americano.
"Durante la última década, los grupos criminales mexicanos, en particular el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), han expandido significativamente sus operaciones fuera de México y Estados Unidos. Si bien continúan inundando Europa con cocaína proveniente de Latinoamérica e intentan desarrollar nuevos mercados para la droga en Australia, Nueva Zelanda y Asia, también promueven y trafican internacionalmente drogas sintéticas mucho más peligrosas que la cocaína, especialmente la metanfetamina.
En los últimos cinco años, han establecido laboratorios de metanfetamina en Europa y África, asociándose con delincuentes locales y enseñándoles a producir la versión mexicana de la metanfetamina, altamente potente y letal", atestiguó Vanda Felbab Brown, una acreditada experta en economías ilegales, ante el Caucus (Consejo) sobre Control Internacional de Narcóticos del Congreso estadounidense.
El testimonio fue amplio y simplemente recordó de paso el impacto de las alianzas de los carteles con grupos en China, India y, por supuesto, América Latina.
Nada nuevo bajo el sol. Es un señalamiento que Felbab Brown y otros, incluso el think tank Insight Crime, han hecho ya hace más de cuatro años y el análisis de una situación que ha crecido junto con la expansión de los cárteles.
El desarrollo de los cárteles en grupos con impacto internacional por sus alianzas con organizaciones criminales locales, y potencialmente grupos terroristas reales, explica en mucho los temores estadounidenses sobre las posibilidades de que hayan penetrado el aparato político y al gobierno mexicanos.
Menciones de ese tipo son cada vez más frecuentes en declaraciones de funcionarios y documentos del gobierno estadounidense, a pesar de esfuerzos mexicanos.
Pero el hecho es que la realidad de una integración socioeconómica obliga a los dos países a convivir en una relación que entre los sesentas y los 2020s fue de "amigos-enemigos" a socios y aliados y de regreso a lo que podría describirse como un matrimonio mal avenido del que ninguno puede escapar.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1