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La corona que debía representar prestigio y proyección global enfrenta una realidad distinta: cuestionamientos y sospechas
00:10 jueves 4 junio, 2026
Colaboradores
La polémica que rodea a Miss Universo ya no se limita a los cuestionamientos sobre la transparencia y legitimidad del reciente certamen, donde resultó ganadora la mexicana Fátima Bosch. Hay cada vez más denuncias internas sobre prácticas que se utilizarían para sostener la operación de una marca golpeada por escándalos e investigaciones por un rosario de delitos.
La crisis de reputación, pasa factura.
En el centro de los señalamientos está la propia Bosch. De acuerdo con el testimonio de una mujer que hasta hace poco formó parte de su círculo más íntimo, buena parte de sus giras nacionales e internacionales serían financiadas mediante cenas privadas y convivencias exclusivas con supuestos empresarios, políticos y personajes con capacidad económica para pagar por su presencia.
Según esta versión, los encuentros no necesariamente responden a fines comerciales relacionados con el certamen, sino al interés personal de quienes pagan por convivir con quien hoy ostenta la corona. La misma fuente sostiene que, ante la ausencia de patrocinadores visibles y de nuevas marcas interesadas en asociarse con Miss Universo, este esquema se habría convertido en la principal fuente de ingresos para mantener activas las giras y actividades de la organización.
Los testimonios también describen un contraste entre la imagen de lujo que proyecta Miss Universo y las condiciones reales. Aseguran que Bosch viaja con recursos limitados, enfrenta retrasos en pagos y realiza giras acompañada por un equipo reducido, reflejo de las dificultades financieras que atraviesa la marca.
La exintegrante del entorno cercano a Bosch sostiene además que la venta de convivencias privadas generó inicialmente incomodidad en el equipo de la tabasqueña; sin embargo, con el paso del tiempo, la modelo comenzó a desenvolverse con naturalidad y los encuentros -lo mismo cenas que reuniones en yates-, se normalizaron.
Según esta versión, en algunas reuniones Raúl Rocha Cantú, dueño de la marca, aprovecharía la presencia de la Miss Universo para fortalecer relaciones personales o cerrar negocios, borrando los límites entre la promoción institucional y el aprovechamiento comercial de la figura de quien ostenta la corona.
A la par, se desarrolla una estrategia de posicionamiento basada en visitas a escuelas, actividades altruistas y encuentros con personas en situación vulnerable. Estos eventos serían planeados para generar contenido positivo en redes sociales y fortalecer una imagen pública afectada por la polémica.
La controversia se intensificó con la aparición de Bosch junto a Rocha Cantú en eventos realizados en Mónaco y otros destinos europeos. Aunque la Miss Universo no enfrenta acusaciones legales, su cercanía pública con el empresario ha generado cuestionamientos debido a las investigaciones que autoridades mexicanas mantienen en su contra por presuntos delitos relacionados con tráfico de armas, hidrocarburos y estupefacientes.
El asunto hace rato dejó de tratarse solo de las dudas por la legitimidad de la coronación de Bosch. Ahora, el riesgo es que su figura termine asociada a una marca inmersa en conflictos legales y una creciente pérdida de credibilidad.
Así, la corona que debía representar prestigio y proyección global enfrenta una realidad distinta: cuestionamientos y sospechas.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN