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La sola mención de la palabra Davos y sus reminiscencias rencorosas hacia el neoliberalismo capitalista y de élite, ha automarginado a México
00:10 martes 27 enero, 2026
Colaboradores
Quizás influida por el ejemplo pueblerino de quien ya sabemos, la presidenta (con A), Claudia Sheinbaum tiró por la borda una oportunidad quizá irrepetible de dialogar con los interlocutores en la negociación del nuevo tratado trilateral norteamericano, cuyo futuro cuelga de un hilo.
Carney y Trump acudieron al foro de Davos. México no.
Y esa ausencia no es compatible con el manifiesto y reiterado interés del gobierno nacional de proteger, extender, prolongar y consolidar un acuerdo cuyas loas canta, pero cuya preparación descuida. Al menos eso resulta de una oportunidad desperdiciada.
—¿Cuándo volverán a estar Carney y Trump a la mano, en un escenario teóricamente neutral como el ya dicho foro internacional? Quién sabe.
La sola mención de la palabra Davos y sus reminiscencias rencorosas hacia el neoliberalismo capitalista y de élite ha automarginado a México de esa reunión alpina donde las personas importantes se reúnen para algo tan importante como hablar, comparar posturas, escuchar, oír, intervenir y dejar en claro posiciones políticas y hasta ideológicas en algunos casos.
Extraña negativa cuya consecuencia es la automarginación. Pánico escénico, quizá. Complejo de pequeñez, no lo sé. Pero oportunidad desperdiciada, eso sí se puede afirmar sin temor a error o exageración alguna.
Tres han sido los planteamientos trascendentes en el foro. El discurso de Carney y su sencilla advertencia ante la selvática violencia internacional (Trump): o estás en la mesa o estás en el menú. México prefirió lo segundo.
Las otras palabras memorables fueron de Trump y de Macron, el jefe de Estado francés.
Sin embargo, la señora presidenta CSP (con A) nos ofrece dos propósitos laboriosos en torno de esto. Así dice:
“...Nosotros vamos a trabajar para que no se rompa y creemos que es conveniente para los tres países mantener el acuerdo comercial. Yo no lo llamaría choque de discursos, sino sencillamente son distintos puntos de vista frente a lo que está ocurriendo a nivel internacional...
"Vamos a trabajar, no he hablado recientemente con el primer ministro Carney, nos hemos buscado y vamos a tratar de tener una conversación y, por supuesto, con el presidente Trump, para todas las negociaciones que tienen que ver con el acuerdo comercial...”
Y si esa es la intención (22.01.26) ¿por qué rehuir una reunión donde ambos estaban a la mano, siquiera para establecer un contacto preliminar? Resultó más importante el sorteo de la FIFA.
La Presidenta, conciliadora, ha dicho sobre los antagonismos en Davos: “no lo llamaría choque de discursos, sino sencillamente son distintos puntos de vista”. Una bonita forma de practicar el nopasanadismo.
Carney piensa otra cosa:
“Permítanme ser directo: estamos en plena ruptura, no en plena transición”. Pero México se siente avestruz.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL